Instrucciones para hacer un juguete

Coja una hoja de caña, arránquela cuidadosamente para que no sufra daño alguno, teniendo la previsión de que le quede un poco de lo que podríamos llamar, sin serlo, rama o palo. Trátela con mimo, con cuidado, no se le vaya a romper en las manos antes de crear con ella el mejor juguete que nunca ha existido.
Ahora que la tiene bien cogida con el envés hacia abajo, divida la hoja en tres partes, la del centro más larga, las otras dos iguales.
Doble la hoja sobre si misma hacia dentro, por allí donde se unen la parte mas larga del centro con la parte extrema más estrecha (aquella hacia donde va adelgazando la hoja). Después cuidadosamente, haga tres pequeños cortes con los dedos en el doblez que se ha producido y meta la pequeña porción de hoja que queda rota en un extremo, dentro de la porción que queda en el otro ahuecando esta última, sujetándola con un palito que se mantendrá en su sito como resultado de la presión de ambas partes. Haga con el otro extremo de la hoja, con el que tiene lo que vinimos en llamar rama, lo mismo, y la tendrá: es una barca hecha con la hoja de una caña, con su chimenea y todo. Es bonita, ¿a que sí? .
Pues ahora viene lo más difícil : una barquita de hoja de caña no es una barca cualquiera, no merece navegar en cualquier agua. Ha de ser un agua cristalina, un agua que discurra apaciblemente, sin remolinos, pero que no se estanque. Un agua que sortee las piedrecillas que encuentre en el camino y que no se detenga. La mejor agua para ver navegar a una barquita de hoja de caña es la reguera que va desde una alberca a los surcos de un huerto. Pero como ya no hay regueras, recomiendo un arroyo de agua limpia y mansa. Espero que aún quede alguno.
También seria imprescindible merendar pan con chocolate mientras se ve navegar a la barca de hoja de caña, y sobre todo estar preparado por si ocurre alguna desgracia y la barca zozobra. En estos caso recomiendo templanza pero prontitud en la maniobra, no importando que las manos estén llenas de chocolate ni que no se tengan puestas las botas de agua. Hay que mojarse.