La suerte de los zapatos

( En memoria de tantos que no tuvieron nuestra suerte)

Hace un frío que pela; moriré en invierno, seguro. ¿El paraguas?: no sé si me servirá con este viento. ¿La llave?… la llevo. Tengo que comprar el periódico. Y el cupón, a ver si hay suerte. No me tocará, no sé por qué que lo compro. ¿Llevo dinero? diez euros. Las siete, ¡uf, qué tarde! Esta puerta hay que arreglarla.
—Hola, buenos días ¿Cómo está usted hoy, María? ¿Se le pasó el catarro? Es que hace unos días…hay que abrigarse. Déme usted un cuponcito a ver si me saca de pobre; (ojalá). No, ese no, este que acaba en veinticuatro. Tome. ¡Que tenga buen día, María!
Mira que es amable esta mujer.. ¡Joder con este paraguas!, lo voy a jubilar; me voy a quedar ciego con la varilla.
¡Qué pintas llevas hijo mío!, este chico está majara, seguramente le quedó algo mal colocao en la cabeza; pobre madre, desde que el hijo salió…no levanta cabeza. Es guapa la bici. Ha tenido éxito lo del carril, no pensaba yo...podría ir en bici… (pero tú no montas en bici desde los veinte, Pedro, ya no estás para esos trotes). Esos zapatos me gustan, vendrá otro y se los llevará. Noventa euros…una barbaridad. Pero aquellos de allí: no; mejor negros. La de la esquina del trabajo es más barata.
A ver… dos euros.
—Buenos días, Curro, El País. Tome. Gracias.
¡Cómo está el país! No aguanta, que lo se yo que no aguanta. ¡Qué pensión me va a quedar? ¡Eh, tenga cuidado con el coche!
¡No respetan nada! Siempre me mojan. Podían ir más despacio ¿no se dan cuentan que salpican? ¡Ay que ver como me ha puesto el tío! Los zapatos mojados y viejos. Noventa euros…carísimos. Pero es que son buenos. Son de piel. Si me tocara…¡qué me va a tocar!
No ando muy fino hoy, voy pegando tumbos, pensarán que estoy borracho. Las cervicales. Me tomaré una pastilla cuando llegue, están en el cajón. ¡Mejor una tila! A ver que me tienen preparado. No lo quiero ni pensar. Después de veinticinco años… ¡cabrones! Si me tocara… a la mierda el trabajo y me compraría esos zapatos, anda que no ni na. Un viaje como ese... le encantaría, ¡quinientos euros por persona! Si me tocara… pero mejor en coche y pararíamos donde quisiéramos. Si tuviera coche…
Menú de dos platos, 9 euros, no está mal. Está siempre lleno, estudiantes, ¡qué futuro!, músicos..., suena bonito. Un día tengo que entrar, no fue una mala mili. Y ahora, el conservatorio, quién lo iba a pensar. Qué bien suena ese violín. ¿Desayuno?, menos cinco, no puedo, me espera…
Joder con las carreras, ¿qué pasa?, ¿qué pasa? ¿La gente está loca o qué?
— Oiga, pero… ¿qué pasa?, ¿qué dice usted?, ¿qué hay qué?, ¿cómo que no podemos pasar?, ¿qué amenaza? ¿Una bomba? ¡Aquí no ponen bombas, hombre! Yo voy a la otra punta de la calle, déjenme pasar, déjenme, por favor, ¡le he dicho que me deje pasar! mi trabajo, he quedado con mi jefe. No puedo llegar tarde ¿Pero qué ha sido ese ruido? ¡Qué olor! me ahogo, me ahogo, no veo, no puede ser. ¡Qué dolor! No entiendo lo que me dice. Avisen a mi mujer, pero dígale que estoy bien. ¿Y mis piernas? ¿Y mis pies? ¿dónde están mis zapatos? ¡Maldita suerte la mía!

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