Microrrelato póstumo

Me dibujas con estos garabatos a los que llamas letras. Me llamas Roberto; un nombre que ni siquiera es el mío. Acaso describes brevemente mis ojos cargados de odio y mis zapatos llenos de barro. Luego, te detienes un poco más en mi alma, resentida por el artificio de esta existencia prestada; siempre a tu servicio. Ahora, me entregas un arma y por fin me enfrento contigo.

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