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14.11.25


Si muero de muerte natural,

moriré en invierno 

con el alma hueca y los pies congelados. 

Soy un cuerpo al que la lluvia empapa

y el frío hiela de madrugada.


Quisiera volver a la primavera, 

sentir que la tierra me sujeta, 

que la savia me sube por dentro, 

que las flores silvestres

me cosquillean la piel,

que un hálito de esperanza

me ancla a la vida. 


La espera me inquieta. 

La incertidumbre me espabila.


Quiero volver al verano

 del calor húmedo,

 de la tierra quebradiza y seca.

 A la estación donde llegó tu tren

 de las diez. 

 Y parar el reloj.


Pero aquí estoy plantado, 

desnudo de de tí, 

despojado de mi corteza.

Y el corazón expuesto.


¿Vendrá otra primavera

 sin la incertidumbre de la espera?


Quizás yo siga aquí, 

con las ramas secas abiertas al vacío.

Hasta que caiga

como caen los árboles secos 

que alimentan la tierra.


Ya noto que mi pulso se debilita.


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