Toda la vida
has tenido una doble vida.
Una caminaba contigo
por calles de luz
otra se desplegaba
detrás de tus párpados
como un mapa secreto.
Si un juego quedaba inconcluso
la noche lo terminaba
sobre un tablero de sombras
entre risas que nadie escuchaba.
Si el invierno te encerraba
con cerrojos fríos
el sueño abría un océano
donde las olas pronunciaban tu nombre.
Si leías amores que no eran tuyos,
al dormir alguien tomaba tus manos
como si los libros hubieran aprendido
a quererte.
No dormías la vida
la tejías en dos hilos paralelos.
No sé de qué te quejas,
vida mía.
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