Si muero de muerte natural
moriré en invierno
con el alma hueca y los pies congelados.
Quisiera volver a la primavera
sentir que la tierra me sujeta
que la savia me sube por dentro
que las flores silvestres me cosquillean
la piel
que un hálito de esperanza me ancla
a la vida.
Quiero volver al verano del calor húmedo,
de la tierra quebradiza
del olor a salitre y a retama
a la estación donde llegó tu tren de las diez
y parar el reloj.
Pero aquí estoy plantado
despojado de mi corteza
con el corazón expuesto
y las ramas vacias abiertas al silencio.
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