El dia que se marchó
no le pidió disculpas
por dejarla a oscuras
sin luz para alumbrarse
sin sangre para vivir
sin corazón para sentir.
Le dejó
la cama sin hacer
la nevera vacía
el coche sin gasolina
los platos sin fregar
la basura sin tirar
la ropa sin recoger
la pierna herida
el alma dolida
y ni agua en la mesilla.
Pero antes de morir
él volvió.
llamó a la puerta
y suplicó que lo enterraran
con su mujer.
Ella resucitó antes del tercer día
y desde fuera le gritó
disculpa si te dejo solo
y en penumbra.
Necesito toda la luz para
alumbrarme
Todo mi plasma para vivir.
Y todo mi corazón
para olvidarte.
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