31.5.24
28.5.24
En la sombra
El calor quema, abrasa
la calle se derrite
mi casa es un refugio de sombra.
Este infernal verano
presiento soledad
deseada como la sombra.
Me abandono
al deleite del paso lento del tiempo
al sereno existir en la sombra.
Y me llegan recuerdos de ti
tan lejanos ya
como las sombras.
24.5.24
23.5.24
El regalo
21.5.24
Amor fantasma
Salió de la habitación haciendo eses por el pasillo hasta que se topó con la pared y la traspasó. Al otro lado, él la esperaba ilusionado para vivir su primera noche de amor, libres ya de las ataduras corporales.
15.5.24
Lluvias
Este año ha llovido barro y en el pueblo fue muy comentado. Los viejos decían que una vez llovieron ranas y las mujeres contaban que lo que llovió, en realidad, fueron renacuajos. Pero esto de las lluvias extrañas no es una novedad. Mi abuela cuenta que en el año en que ella vino al mundo llovieron sombras. Y añade siempre como una coletilla “y eso fue en el 36”.
12.5.24
11.5.24
9.5.24
Incertidumbre
Como no tenía miedo, ni frío, ni hambre, imaginó cómo actuaría si un día le atacaba un monstruo en medio de la noche en un desierto helado y sin maná. No tendría recursos porque no estaba entrenado. Así que contrató a un couch que se lo pusiera difícil. Las pruebas empezaron pronto a subir de nivel hasta que llegaron a ser coercitivas. Por fin creyó que estaba preparado para soportar lo que viniera, aunque no sabía lo que le esperaba porque un monstruo se le había instalado dentro.
8.5.24
4.5.24
Doña Lorenza
A las cinco y media de la tarde, con rigurosa puntualidad, llegaba en bicicleta Miguel, al que Doña Lorenza quería como un hijo desde que de niño quedara huerfano de madre. Se mantenía a una distancia prudencial, posado sobre sus albarcas silenciosas; esperando.
Las malas lenguas podrían añadir alguna historia de amoríos entre Lorenza y el padre de Miguel, el típico caciquillo de pueblo, pero no vamos a dar aquí pábulo a chismes de comadres y tabernas.
El chaval, alto y bien hecho y con unos ojos negros que quitaban el sentido, era ya un hombre y su presencia alborotaba a las quinceañeras. Sobre todo se inquietaba Remedios que se levantaba de la silla cada cinco minutos con cualquier pretexto. Pero Doña Lorenza era la mar de comprensiva y, cinco minutos antes de que terminara la clase, le daba permiso para que diera por terminada la labor.
— Anda, hija mía, que pareciera que tienes un garbanzo en el culo. Ve, ve, y ya vuelves mañana, que de coser vas a tener tiempo, pero el amor pasa volando como las mariposas.
Y allá que se levantaba rauda Remedios y se montaba en la bicicleta con Miguel y se marchaban por aquellos caminos de tierra a pintar un corazón con dos flechas en el tronco de cualquier algarrobo, mientras a Doña Lorenza se le caían dos lagrimones de nostalgia.
2.5.24
Presagio
Ni yo misma me entiendo cuando te pienso. Por eso procuro no pensarte. Pero el agua ha caído hoy como en aquellos días en los que tú y yo veíamos caer la lluvia con la nariz pegada a los cristales y el vaho de nuestro aliento terminaba por empañarlos. Un dolor agudo me atraviesa el recuerdo. Mejor que no llueva.
30.4.24
Epílogo del Génesis
―No importa, ahora está perfecto ―pensó. Y se sumergió en el más profundo de los sueños eternos.
25.4.24
El cuento de la buena mujer
Ella tiene que estar donde tiene que estar cuando tiene que estar porque le toca. Y cuando ya no tiene que estar pues no está porque ya no hace falta que esté. ¿Quieres que te lo cuente otra vez?
Que yo no digo ni que sí ni que no, sino que si quieres que te cuente otra vez el cuento de la buena mujer.
24.4.24
Trampa
Víctima de una implacable araña virtual, se encontró envuelto en una trampa de hilos invisibles.
Una maestra en apuros
— ¿Y eso se lo has contado a papá y a mamá?
— ¿El qué?
— ¿Que tienes pensado volar en la bici?
— No, quiero darles una sorpresa.
— Pero verás, Juan, los niños tienen que contarle a papá y a mamá todos los planes que tengan. ¿Y a dónde piensas volar, Juan?
— Desde mi calle al cielo, como Eliot y ET
— Pero las bicis de verdad no vuelan, cariño.
— Si vuelan, yo las he visto volar.
— ¿Cuándo?
— En la película.
— Pero en la película es una fantasía, cielo.
— Pero mi mamá me ha dicho que si lo deseas mucho mucho los sueños se pueden cumplir. Y que si tú los persigues para cogerlos los alcanzas.
— Pero volar con una bici es imposible Juan. Hay que volar dentro de un avión con mamá o con papá o con una persona mayor.
— ¿Y en avión se llega a donde está el abuelo?
— No cielo, el abuelo está en un cielo que está más lejos.
— Pues yo quiero ir aunque esté más lejos. Mi bici es fuerte y veloz.
– ¿Sabes una cosa Juan? Escúchame bien. Escuchadme todos. Todos vamos a ir al cielo algún día. Pero tenemos que esperar mucho tiempo porque hay cola para ir ¿Lo entiendes cariño?¿Lo entendéis?
— Sí, como cuando fuimos al cine, a ver ET, que había cola.
– Sí, eso, pero la cola para ir al cielo es muy larga y aburrida. Así que es mucho mejor hacer otras cosas mucho más divertidas. Toda la vida, ¿vale?
– ¡Vale! Entonces puedo ir con la bici a otro sitio mientras?
– Claro, cariño. Pero siempre se lo tienes que decir a mama y a papá. ¿Vale?
– Pues entonces iré a la luna, como los astronautas.
22.4.24
De cuentos
Él se quitaba de cuentos. Iba al grano, que era lo que le daba de comer. No pensó que si seguía engordando acabaría en la olla, comidos por otros. Como el Gallo Quirico.
20.4.24
19.4.24
Greguería
Los fines de semana siguen siendo sagrados. Más para re-picar en el bar que para ir a misa.
Engelante
16.4.24
Amor anónimo
Ayer en la mañana el cartero dejó en el buzón una carta sin remite con un corazón sin nombre. Me sentí como un chiquillo a pesar de mis años. Encendí la radio y me puse a bailar. Regué mis flores y entoné una canción. A media tarde me bañe en agua templada, me puse guapo y me vestí con una camisa de colores. Estoy ansioso por recibir la próxima carta.
14.4.24
Demasiado tarde
Tal vez en otro momento, padre. Pero ahora no. Ahora voy a ser el garbanzo negro de la familia que no acude con puntualidad allí donde se le espera; ese mal hijo que desprecia el cargo de gerente que me ofreces en tu prestigiosa fábrica de cerveza, donde podría llegar a ser un hombre de éxito, como es tu deseo. Pero ahora no. Porque ahora quiero pedalear hasta el pico más alto de mis sueños y vivir mi propia carrera. Tal vez vuelva luego demasiado tarde, tras un paseo desigual por la vida. Pero sólo entonces podré sentarme tranquilo en la puerta de tu casa, a la sombra de tu parra, frente al mar, contemplar la belleza de los rizos que el viento provoca en las olas y recordar sin angustia aquel día en que me quisiste enseñar a nadar. No me ofrecías tu mano cuando me hundía y me ahogaba. Aún recuerdo la sirena de la ambulancia y el llanto de mamá a mi lado. Esperaste demasiado para salvarme.
* Este relato ha sido escrito dentro de las normas establecidas en Club de Teatro y Lectura de la Viñuela (Málaga). Se trata de hacer un relato de no más de 180 palabras con diez palabras dadas. Una buena prácticas para crear hábito de escritura, probar diferentes temáticas y aprender unos de otros.



