15.5.26
Improvisación
El mar, la mar,
el misterio,
la curiosidad.
Te zambulles en él.
Te dejas mecer,
arrastrar,
perder pie.
Y sigues hacia adentro,
solo por ver
hasta dónde llega.
Te cansas
y te haces la muerta
para no ahogarte,
hasta que el agua
te devuelve exhausta
a la orilla.
13.5.26
Vínculo
«Me gustaría tener un agujerito por el que poder verte» me decía mi abuela cuando nos escribía. Yo le dibujaba el agujerito en la carta de vuelta, debajo de la firma de mis padres. Ella me contestaba, en la siguiente, que había mirado por él y me había visto. Yo la creía.
9.5.26
Hoja
cortada de tu jardín
la misma que un día
verde
se aferró a tu muro.
Para quedarme para siempre
seca
entre las páginas del libro
donde tu tiempo se escribe.
.
7.5.26
6.5.26
Contornos
se dibuja en sus contornos.
el mar la dibujaría,
dejando en su centro
un espacio de
Si no existiera la palabra soledad
Un cuerpo sin abrazos
1.5.26
Mayo
Microluna
porque estás muy lejos
y me ves más pequeña.
Pero yo estoy en mi Apogeo.
La distancia no empequeñece
solo te deja sin medida.
Y aun así,
30.4.26
28.4.26
23.4.26
Un libro
se resume en dos palabras
Luego el libro se abre
Mientras haya palabras entre tú y yo
22.4.26
Insomnio
Insomnio sin vendaval ni tormentas ni truenos ni diluvio ni fantasmas ni espíritus ni dolor de muelas. No puedo más. Me voy a tomar un yogurt antes de volver a pensar. En tantas horas me da tiempo de pasar por todos los estados de emoción posibles. Voy de lo mejor a lo peor, ida y vuelta. Transito por recuerdos, imágenes, palabras, muchas palabras. Ya me faltan. No escritas. Dichas, contadas. A viva voz. Un abrazo. Cuéntame tu reverso en esta noche de insomnio que no puedo conciliar el sueño y en vela resisto con los ojos abiertos por si llegas vestido de sueño. Cántame una nana, a ver si me duermo.
(Escritura automática de madrugada).
18.4.26
Finales
16.4.26
El cuento del camello
La mujer se sentó junto a la mesa para coser el botón a la camisa de Martín. Abrió el costurero y vio que no tenía aguja. Se levantó y fue al pajar. Alli encontró al camello desesperado queriendo entrar por el ojo de la aguja que ella necesitaba. Hablaron. La mujer le ofreció toda la paja a cambio de la aguja. El camello se fue al mercado del pueblo más cercano, a diez kilómetros, vendió allí toda la paja y se le perdió la pista. A los tres días volvió.
— ¡Soy rico! – exclamó el animal –¡Soy rico! Vengo a que me des el botón, la aguja, la camisa y todo lo que tengas.
— No te servirá para entrar en el cielo –le dijo la mujer.
— El cielo ya no me importa.
16.3.2025
15.4.26
11.4.26
La llorona
Llorar sola es llorar para ti. Las lágrimas no piden socorro ni consuelo. Son más limpias porque no se reprimen. Y caen para dentro o para afuera según les venga en gana. El pañuelo las recoge, pero no las frena y duran lo que tienen que durar. Si no te ve nadie, nada tienes que explicar y el llanto es más libre. Al final, no te tienes que mirar en el espejo porque nadie te va a preguntar por qué has llorado. Cuando todo termina te queda la resaca y te viene a la cabeza aquella canción en la voz de Rafael con la que se burlaban de ti cuando eras pequeña.
9.4.26
Luna
Publicada el 19 de enero de 2024.
Volver a la Tierra
5.4.26
2.4.26
Pena
La luna llena de miradas
de los cuatro puntos cardinales
de la Tierra enamorada.
Mito poético
Espejo de plata
Ojo del cielo
Archivo del tiempo
No te dejes conquistar
Tú, no.
1.4.26
31.3.26
Volver
retroceder en el tiempo
y volver a ser niños.
Y morir, volver
al estado de no nacidos
para nacer otra vez
y empezar por el principio
sabiendo lo vivido.
30.3.26
29.3.26
24.3.26
21.3.26
18.3.26
13.3.26
11.3.26
9.3.26
Sentimiento. Canción
y se queda en sueño.
que te lleva dentro
donde nadie entra.
que hace el amor y no la guerra
y me desarma.
Cuento lo que no tengo,
lo tengo mientras lo cuento.
Invento lo que no existe,
y existes mientras lo intento.
Imposible es vivirlo,
imaginado es más cierto.
Inalcanzable al tacto,
y yo lo siento.
Inconveniente según el manual.
tan plano y tan tópico,
tan lejos de la piel.
Es tan práctico decirlo
y tan fácil definirlo.
Sentimiento,
lo siento mientras lo pienso,
lo pienso mientras lo escribo.
—————
Título: Sentimiento. V4.5
Letra: Ulla Ramírez.
Voz y música: Suno. Creada el 2.3.2026
Hay tantas versiones como palabras claves. Cada una con su título.
Iré poniéndolas todas alternativamente.
Enlace canción: Metáfora. añadida el 2 de mayo
Enlace canción: Imposible. añadida el 25 abril.
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Enlace a canción: Invento. Más escuchada
Enlace canción : Inconveniente. Melodía bonita, sin voces agudas.
Enlace canción: Inalcanzable. Estilo Bossa Nova. Nueva (5 de abril).
—————
El origen de la idea:
Título: Solo palabras. Enlace
Ulla Ramírez. 9.4.2025
V- 324
27.2. 2026
8.3.26
Todavía. Canción
no vuelve dos veces,
que la piel aprende pronto
Que en otoño
se baja el telón despacio,
que el deseo se recoge,
se plancha, se dobla,
y se guarda en el armario.
nosotras, “fuera de escena”.
Ellos suman experiencia,
nosotras restamos belleza.
nos llaman “recuerdo”
y nos sientan al fondo
agradece el asiento.
Gestiona tus emociones
¿Quién firmó el decreto
Todavía sabemos elegir,
todavía miramos de frente
No pedimos permiso.
Nosotras, estamos aquí.
ni la nostalgia de ayer
es la dignidad de nuestro tiempo,
el derecho a nuestro ser.
todavía nos vibra la voz.
No somos cifra, ni calendario,
Todavía amamos la vida,
todavía sabemos sentir.
No pedimos permiso.
Nosotras, estamos aquí.
———
Canción: Todavía estamos aqui
Letra: Ulla Ramírez
Música y Voz: Suno
Enlace a la canción (letra adaptada. versión 16-3-2026)
Enlace canción (versión más reciente 22-3-2026)
7.3.26
6.3.26
4.3.26
En algún lugar mágico
Escribía poemas mi padre. Recreaba historias que había vivido y soñaba vidas que no pudo tener. Era un gran conversador. Los últimos dos años de su vida me convertí en la escribiente de sus recuerdos —perdió la vista y, al final, la memoria de las cosas por culpa de un problema vascular— y recorrimos juntos el camino de vuelta a una infancia sin retorno, reviviendo sus juegos de chiquillo en un parque con palomas. Se fue sonriendo como un niño. Un niño demandante de atención, cuidados, escucha y mimos. Un ser vulnerable, sensible, a veces irascible, sobre todo al principio, pero tierno.
Qué gran paradoja: mi padre ya no era el padre que yo había tenido toda la vida: ya no reñía, no mandaba, no tenía aquel torrente de voz, ya no me controlaba, ya no me había enviado a un colegio interna, ya no le guardaba yo ningún reproche, ya él, a mí, no me había hecho ninguno. Nada de aquello tenía ya importancia. No podía leer, ni escribir, ni ir a las tertulias, ni dar sus largos paseos diarios, ni hacer nada. Y me necesitaba. Él, que siempre había tenido más energía, más optimismo, más vitalidad que yo, ahora me inspiraba una gran compasión.
¿A dónde iría a parar toda aquella energía y las ganas de vivir que siempre había tenido?
Tras los primeros meses de desconcierto, en los que ni él mismo entendía lo que le estaba pasando, mi padre se olvidó de sus eternas obsesiones y volvió a sonreír.
¿Por qué sonreía mi padre tanto? ¿Qué tenía en la cabeza?
Serían las dos o las tres de la madrugada, no lo sé; las luces de la habitación estaban ya apagadas. Alguna débil se mantenía encendida para no andar a oscuras en caso de necesidad. Afuera, todo estaba en silencio. Hasta que mi padre empezó a llamar a Pepe. A voz en grito.
—Pepe, Pepe. Pepe. Vámonos al barco. Vámonos a jugar al barco, Pepe.
Me levanté del sillón como un resorte y me acerqué a la cama.
—Papá, papá, escúchame, mírame, papá, no grites. Es de noche y hay que dormir. Hay más personas en la habitación. No estamos en casa, papá. Esto es un hospital, es de noche. Tienes que estar en silencio, ¿me entiendes?
—Pepe, Pepe, Pepe, vámos a jugar al barco. Pepe, Pepe, Pepe —repetía mi padre, con el mismo tono de urgencia e insistencia que la sirena de una ambulancia.
—Papá, calla ya, no grites. Deja a Pepe en paz, que está muy tranquilo en su casa. Pepe está dormido, lo vas a despertar.
—Vámonos al barco, Pepe. Vámonos a jugar al barco.
—¿Qué barco, papá? Tu hijo Pepe no tiene ningún barco.
—Pepe, vámonos ya al barco de Gabriel. Remeditos, Remeditos, ¿dónde está Remeditos?
En ese momento me di cuenta de que mi padre no estaba llamando a mi hermano, sino a un primo suyo, en cuya casa vivió unos años después de quedarse huérfano de padre y madre. Pepe y Remeditos eran hermanos y tenían casi la misma edad que mi padre, unos doce o trece años. Y mi padre los llamaba para ir a jugar. No era un recuerdo. Lo estaba viviendo.
A partir de aquel día, mi padre me retransmitió en directo su niñez, de viva voz. No salía de mi asombro: su infancia estaba localizada en algún lugar mágico de su cerebro dañado. Intacta. Tal como me la había contado antes de enfermar, más algunos episodios inéditos.
Volvió a los años de escasez y a la tristeza por la falta de sus padres y de su hermano mayor que desapareció en el frente, pero tambien vivió momentos de alegría, de cariño. Compartió mesa y trabajo con una familia de siete: café de cebada, gachas con picatostes, pan de habas, sopa de Maimones, amarrar tomates, buscar leña y cuidar cabras.
Cerca vivía Elena, otra hermana de mi abuela, y su marido, Gabriel, hombre de campo y de mar.
Mucho después de la muerte de mi padre, hace unos años, en un mapa antiguo de la zona, vi que cerca de la casa donde vivían Antonio y Modesta había una finca que se llamaba El Barco. Así que no era un barco donde iban a jugar.
Un verano fui a conocer sobre el terreno esas casas. Mi padre iba conmigo. Él y sus ganas de saber. Él y su curiosidad.
Yo estaba ya, desde hacía tiempo, enfrascada en averiguar la historia de mi familia.
Todas las familias tienen una historia.
Nota: Antonio y Modesta vivieron en la Casa Colorada. Valle Niza. Almayate. Málaga. Gabriel y Elena, en la Loma de los Burgos. Benajarafe. Gabriel, posiblemente tuvieran alguna suerte de tierra en El Barco.
* Maimones
2.3.26
1.3.26
27.2.26
Niebla
26.2.26
Mundos
El otro era solo un espejo con wifi.
Un lugar donde contarte.
25.2.26
Abandonos
no le pidió disculpas
por dejarla a oscuras
sin luz para alumbrarse
sin sangre para vivir
Le dejó
la cama sin hacer
la nevera vacía
el coche sin gasolina
los platos sin fregar
la basura sin tirar
la ropa sin recoger
la pierna herida
el alma dolida
y ni agua en la mesilla.
él volvió.
llamó a la puerta
y suplicó que lo enterraran
con su mujer.
y desde fuera le gritó
disculpa si te dejo solo
y en penumbra.
Necesito toda la luz para
alumbrarme
Todo mi plasma para vivir.
Y todo mi corazón
para olvidarte.
22.2.26
La verdad. Canción
21.2.26
Doble vida
Una caminaba contigo
por calles de luz
otra se desplegaba
detrás de tus párpados
como un mapa secreto.
la noche lo terminaba
sobre un tablero de sombras
entre risas que nadie escuchaba.
con cerrojos fríos
el sueño abría un océano
donde las olas pronunciaban tu nombre.
al dormir alguien tomaba tus manos
como si los libros hubieran aprendido
a quererte.
la tejías en dos hilos paralelos.
Sentir
20.2.26
El dilema
— Comamos. Necesitamos energía por si se presenta la ocasión de usarla. Estás delgaducha.
—No quiero comer. Elijo hablar. Hablaré antes de que el mar nos alcance. Es lo que me queda. Contar quién soy.
—¿Para quién?
— Para Ellos, para los que nos obligan a elegir.
—Come y no hables.
—No.
18.2.26
17.2.26
Hacerse la muerta
15.2.26
Sótano
13.2.26
11.2.26
Seis preguntas en busca de respuesta
¿Tiene receta la cruda realidad o cada cual la sazona a su gusto?
¿Se digiere mejor la cruda realidad lentamente o a mordiscos?
¿Quién decidió que la cruda realidad no podía llevar un poco de condimento?
¿Por qué la cruda realidad nunca llega guisada a la mesa?
¿Se puede ablandar la cruda realidad sin encender el fuego?
10.2.26
Maremotos
Desde niña y hasta bien entrada la treintena tuve sueños recurrentes. En uno de ellos el mar subía de nivel y las olas gigantes cubrían el pueblo. La primera vez que lo soñé no tenía referencias; ni la tele ni el cine habían llegado aun a mi vida. Eso sí, mi abuela y sus primas, con las que estaba muy a menudo, contaban historias de un maremoto que había sucedido en el lugar sin ahorrarse ningún detalle que ellas hubieran oído contar a sus abuelos.
Hace algunos años, cuando el famoso Tsunami, recordé esas pesadillas.
Ahora, cuando veo en las redes o en los informativos las imágenes del mar arrasando los paseos marítimos, inundando la costa, también me acuerdo. Cada día veo más cosas que se parecen a mis pesadillas. Pero ahora no me despierto.
8.2.26
7.2.26
4.2.26
3.2.26
31.1.26
Puntuación
Sabio
30.1.26
Normas
27.1.26
Como un trapo
como un trapo al viento
abandonado
colgado de un alambre
pendía
cogido a él con pinzas de la ropa
tendida
tras ser lavado y centrifugado
mi corazón
con tres heridas
no se dio por derrotado
y me parece mentira.
21.1.26
Locura
20.1.26
17.1.26
16.1.26
15.1.26
Girados
14.1.26
Seguir bailando. Canción
no hay nada mejor que no hacer nada.
Aquí estoy, en el sofá de las metáforas,
tirada, pensando en ti.
Cierro los ojos y viajo a Florencia,
Y bailar,
seguir bailando hasta morir
de lo que quiera morir
Me pongo los auriculares,
la canción suena más fuerte,
las luces del salón
se mezclan con mis pensamientos,
y todo lo que quería decir
Y bailar,
seguir bailando hasta morir
de lo que quiera morir
Y seguir, seguir, bailando sin fin,
hasta que el mundo se olvide de mí
y yo no quiera salir.
________
Letra: Ulla Ramírez
Música y voz: Suno V 4.5
Enlace: Seguir bailando 1
Enlace: Seguir bailando 2
8.1.26
7.1.26
Enero
y cada noche su muerte.
Cada tiempo su reloj
de bronce dorado
colgado en la pared.
Cada sueño su despertar
Cada enero su herida.
Enero: fiel a su historia,como un reloj que repite el tiempo.



