Historia, escritura, lectura. Paz, tranquilidad y buenos alimentos. El mar. Una buena película. La uva moscatel. Un latido extra. El sol en invierno. El olor de la primavera. Los pájaros. Una buena serie de televisión. Serrat. Un pueblo con Historia, una ciudad con monumentos, un paisaje de montaña. Sin ruido, sin estrés, sin prisas, sin teléfono fijo. Una ducha caliente. Una tapita de atún aliñado en el bar de la plaza del pueblo. Mi nieto. La vida.
Dime de que presumes y no te diré lo que escondes.
Es bueno que la avaricia rompa el saco, porque todo lo que hay dentro está podrido.

Como decía mi padre...

 ....estoy pensando que es mejor no pensar.

Dice mi padre...

...que está pensando que es mejor no pensar.


(87 años)

Entre la realidad y el laberinto

Paco fabrica su mundo a la medida de los 87 años que cumple hoy. Anoche, en la cama, cogió de la mano a su mujer, con la que pelea durante casi todo el día, y le propuso ir, al amanecer,  a comprar pescado a la playa, antes de que los lugareños se llevaran el que se saca en el copo. Luego, se entretuvo durante un buen rato cantando canciones de rueda, de las que se cantaban cuando él era un mozuelo por las cortijadas de Benajarafe, aquellas con las que se declaraban amores y desamores.






Si tu padre quiere un rey
la baraja tiene cuatro
rey de copa, rey de oros
rey de espada, rey de bastos.

Mi padre no quiere un rey
porque no me lo merezco
peo no quiere que me siente
a guardar ningún estiércol
......
......


Y que vengo de la churipampas
churripampas, churripleros
mi novio con otra novia
y yo con este salero.






Feliz cumpleaños, papá.

Una historia real II

 
Esta es la secuencia, muy resumida:


Junio de 2013: busco  datos de mi abuelo, que fue juzgado y condenado por rebelión militar en Málaga. Una buena tarde, tecleo en internet el nombre del único hermano vivo que sobrevivió a la guerra (eran cinco) y aparece su nombre en un mensaje que deja un peruano, que dice ser su sobrino, en un blog de Málaga. Contacto - vía Facebook-  con este señor de Perú que resulta ser un nieto de un hermano de mi bisabuela  que emigró a Perú sobre 1905 y que no sabíamos que existía.




 Resulta que este peruano busca desde 2010 la partida de nacimiento de su abuelo malagueño, hermano de mi bisabuela como digo, y me propongo echarle una mano. Como no encuentro la partida de nacimiento, el señor de Perú, mi pariente lejano, me da el nombre de un investigador de la Asociación de Investigadores de Archivos de Málaga con el que había contactado tiempo atrás, para ver si él me puede ayudar. Este investigador me envía una página de internet donde se pueden buscar registros de partidas de nacimiento, matrimonio, padrones de habitantes, etc...así como la dirección de la página de su asociación. Me paso las horas escrutando esos registros, pero sin resultado en cuanto a la búsqueda de la partida de nacimiento del hermano de mi bisabuela, aunque alucino con lo que estoy viendo: miles y miles de registros de todo el mundo disponibles en la red para cualquiera que se arme de paciencia y quiera investigar quienes fueron sus antepasados.


 
Diciembre de 2013: a estas alturas, yo ya estoy enganchada al tema y, ya, no solo busco cualquier rastro del hermano de mi bisabuela, abuelo del señor peruano, sino que me pongo a buscar a  mis ascendientes maternos y paternos con intención de hacer  mi  árbol genealógico. Consulto con el Investigador de la Asociación de Archivo de Málaga; le envío los nombres de mis abuelos y mis bisabuelos paternos por si él encontrara algún archivo o registro relacionado. Y se produce lo inesperado: me pone en contacto con alguien que a mi vez busca datos de su abuelo,  nacido en el mismo pueblo que los ascendientes de mi padre y con el mismo apellido y que resulta ser un biznieto de un hermano de mi bisabuelo paterno que emigró a Marruecos en 1912,  del que tampoco teníamos conocimiento. Un chico joven, de la edad de mi hijo. Que nació y vive en Francia y al que buscando el origen de su abuelo le nació la afición de rescatar del olvido a cientos de personas registradas en Macharaviaya ( Málaga) en el pasado. Repito: biznieto de un hermano de mi bisabuelo paterno. Encuentro por puro azar entre infinitas variables.  
 

Septiembre de 2014: desde hace tres o cuatro meses,  intercambio información -vía correo electrónico- con  este chico francés. Hemos conseguido avanzar mucho en nuestra rama común de ascendientes y ancestros.  El otro día, le comenté la historia de mi pariente lejano de Perú y de la incansable búsqueda de la partida de nacimiento o de cualquier otro documento que acredite que su abuelo era español.



 A los dos días, recibo un correo suyo,  donde me adjunta una hoja del padrón de habitantes de Málaga de 1895 donde aparecen los padres de mi bisabuela materna con algunos de sus hijos, entre ellos el abuelo de mi pariente el de Perú. No vienen las fechas de nacimiento, aunque me dice que hay otro padrón de habitantes donde sí vienen, pero que no guardó la imagen. Me pongo a buscar esa imagen, ese registro. Lo encuentro. En él figura el día, el mes y el año en que nació el abuelo de la familia de Perú. Y la calle donde vivía y la iglesia donde fue bautizado.  Se lo envío a mi contacto de la Asociación de investigadores de Archivos de Málaga. Espero algún resultado.

Hoy día 21 de octubre de 2014 me acaba de llegar copia de un correo que envía "el señor de Perú", nieto del hermano de mi bisabuela, a su familia, que dice lo siguiente:

¡ Apareció lo impensable. Y gracias a Ulla que permitió el rastrearlo!

 Se adjunta en su correo un archivo con la partida de nacimiento del abuelo de la familia de Perú.
 

Cosas de Internet.

Crítica


A este paso no habrá charca que pueda albergar a tanto príncipe convertido en sapo. Ni meteorito que valga para extinguir a tanto dinosaurio. Y que conste que el año pasado yo misma vi a uno en mi habitación. Tenía la lengua verde.

 

Micro noir

Soñó el libro en blanco con una novela negra y se llenaron sus páginas del color de la sangre.

Decía mi abuela que....


...el ser humano inventa cuando las circunstancias le sobrepasan.

Feliz durmiente

Él la despertó con un beso. Ella, nunca se lo perdonó.

Encuentro

El cuento es el lugar donde tú y yo nos encontramos. Luego, cada uno tiene su novela.

La culpa


Se recuerda escondido detrás de aquellos arbustos, ovillado sobre sí mismo como su madre lo tuviera en el vientre, mordiéndose los labios, sangrándole la boca, orinándose en los calzones como un chiquillo cobarde, llorando por dentro, maldiciendo su vida y aquella guerra, paralizado y muerto de miedo como lo está ahora, veinte años después de aquel fatal minuto en el que el capitán Santiago ordenó apunten, disparen y fuego y su padre, con la cabeza alta y el puño levantado, recibiera en el centro del corazón la bala que lo mató y cayera desplomado al suelo junto a la tapia del cementerio sin que él moviera un músculo para impedirlo, sin gritar basta ya bastardos que es mi  padre, que esto es un  error, que él no ha matado a nadie... pero nada, no dijo nada. Por eso ahora se mantiene firme, de frente, con la cabeza alta y el puño izquierdo levantado, al igual que hiciera su padre en el momento de su muerte, y sin pedir perdón a Dios ni a nadie por su venganza, con la mano derecha se coloca la pistola en la sien, apunta, dispara y fuego.

Cuento real

Se miró en el espejo y se despidió para siempre de aquella que dejaba de ser. Afuera, la corte pedía su sacrificio:¡viva la Reina!.

 

disolución

Se extingue el fuego en el hogar y el último hilo de humo se escapa por la chimenea. Al fin los amantes se disuelven en el aire.

Decía mi abuela que...

...lo malo de la avaricia no es que rompa el saco, sino que lo que sale de dentro está podrido.

Una historia real I

No conocí a mi abuelo materno. Eran cinco hermanos y cuatro de ellos murieron a causa de la guerra; no de una guerra lejana, ajena, sino de la nuestra, de la Guerra Civil Española, aquella que provocaron los que se sublevaron militarmente contra la República y su legítimo gobierno. Pero no murieron en el frente,  sino fusilados después de juicios sumarísimos que, en algunos casos, duraron solo un día.
Siempre me atrajo conocer la verdad sobre ellos, pero no era fácil; hasta en las familias de los perdedores los vencedores lograron  inocular el sentimiento de culpa. Había que pagar con el silencio y la cabeza agachada "los pecados" de los maridos, padres o hermanos que lucharon y murieron por defender la democracia y por defenderse a sí mismos de los sublevados, cuya consigna oficial fue aniquilar físicamente a todo aquel que no estuviera con ellos. Mientras, los vencedores se colgaban medallas y hacían homenajes a sus muertos.
Un dependiente de comercio de la UGT fusilado en el 40, un Guardia de Asalto fusilado en el 38, un Guardia Civil leal a la Republica fusilado en el 37, apenas dos días después de entrar los impropiamente llamados nacionales en Málaga, y un miliciano de Málaga juzgado, fusilado y enterrado en Granada no sabemos cuándo ni dónde. Cuatro. En tres años, cuatro hijos muertos para una madre.
Acusados, juzgados y condenados a "muerte" por Rebelión Militar -en algún caso así, entrecomillada la palabra muerte en la sentencia, como si se quisiera con ellos reforzar la pena, como si no bastara con poner muerte a secas, como si la muerte entrecomillada fuera más muerte- por los que sí se habían rebelado. Tres de ellos, los tres primeros, están el sumario del Juez Garzón.
Un día, hace de esto ya unos meses, tecleé en Google el nombre del único hermano de aquellos cinco que sobrevivió a la guerra y me apareció su nombre en un blog de un malagueño aficionado a los toros, en el que se podía leer el mensaje de un señor peruano que decía ser sobrino de mi tío- abuelo, con el que comentaba haber asistido a una corrida de toros en Málaga allá por el año 1959 cuando vino a estudiar la carrera de medicina a España. Inmediatamente  tecleé  su nombre  y me salieron cuatro entradas. El señor de Perú resultó ser nieto de un hermano de mi bisabuela, la madre de los cuatro hermanos fusilados, que emigró a Perú sobre 1900. En mi familia no teníamos conocimiento de que mi bisabuela hubiera tenido un hermano. Naturalmente, hice todo lo posible por ponerme en contacto con su nieto peruano y lo conseguí a través de Facebook. Cuando me aceptó como amiga, vi que en su lista de amigos había muchas personas con sus mismos apellidos: la descendencia del hermano de mi bisabuela en Perú fue numerosa y hoy día los nietos y biznietos son legión. Con algunos de ellos he intercambiado correos, información y fotografías.
A raíz de todo esto, se me despertó la curiosidad por saber de mis ascendientes más allá de los cuatro hermanos fusilados, más allá de la generación de mis abuelos y de mis abuelas.
La familia de Perú me facilitó los nombres y el origen de los padres de su abuelo, padres también de mi bisabuela y por lo tanto tatarabuelos míos. Pero yo quería saber más, seguir buscando, también de otras ramas de la familia, y  fueron ellos los que me dieron el nombre de un investigador de la Asociación de Investigadores de Archivos de  Málaga que les había ayudado en la búsqueda de la partida de nacimiento de su abuelo. Esta persona me ha enseñado en los últimos meses a buscar en los registros digitalizados que existen en Internet: partidas de nacimiento, actas de matrimonio y defunciones, censos, padrones de habitantes etc... y con su ayuda y asesoramiento -todo a través del correo electrónico y de Facebook-  he encontrado documentos que registran acontecimientos importantes en la vida de mis ascendientes o que simplemente acreditan su existencia y su pertenencia a mi genealogía.
Recientemente, además, se ha producido un hecho que calificaría de extraordinario y que ilustra todo lo positivo que puede aportar la comunicación a través de Internet. El investigador de la Asociación de Investigadores de Archivos de Málaga que me ha estado ayudando a encontrar registros de antepasados me puso en contacto, hace poco, con alguien que se dedica a investigar los archivos y registros de Macharaviaya, pues los ascendientes de mi padre están registrados en este pequeño pueblo de la Axarquía Malagueña. Y he aquí que, para mi sorpresa, este chico, porque es joven,  que investiga los archivos de Macharaviaya, ha resultado ser un tataranieto de un hermano de mi bisabuelo paterno, que nació y vive en Francia, con el que por supuesto estoy intercambiando información a través del correo electrónico.
Una historia redonda, de ida y vuelta. Una cadena de azares increíbles, pero ciertos. Cosas de Internet. Para que tomen nota los que critican injustamente este medio.

Con este relato real quiero dejar constancia de mi agradecimiento a los que me han ayudado a reconstruir la historia de mi familia y mi genealogía. Y , por supuesto, agradecer a mi abuelo y a mis tíos abuelos la herencia recibida.