Los pinchos me pinchan como agujas en el dedo sin dedal.
El agua que no cae por el chorro me seca
Arrasado mi paisaje solo me queda hacer acopio de mis tesoros y ponerlos a salvo.
Ojos que ven corazón que siente
Cada hoja que piso al pasar
cada paso que doy al caminar
es tiempo que vuelvo a desandar.
Las risas perpetuas bajo el chorro del agua
La rana verde en la alberca
El caballito de caña
La rueda que rueda
El columpio del almendro
La hoja de limón
El olor de la mandarina
El primer corazón en el tronco del Paraíso
La trampa cruel del pajarillo
El cigarrón en el calcetín
La chispa del pedernal desprendido
de tu mole pétrea.
Hacia ti camino
para hacerte ofrenda de mi tesoro.
y mira que las piedras duran
más que los hombres,
que ya el mundo se hizo así
y no tiene arreglo.
La máquina te rompió
y tu herida te cambió la fisonomía.
Pero conservas el aura de mito antiguo.
Mi tatarabuelo creyó la historia
que contaban por estas tierras.
Mi abuela me la contó a mí.
Yo se la conté a mi hijo
y a quien quisiera oírla.
Y escrita está.
Guarda también mi tesoro,
que el fantasma lo vigilará.
Lo tengo hablado con él
que anoche me lo encontré
en el camino de vuelta a casa.
cuánta verdad me dicen.
Pero el amor no se busca.
Te atraviesa.
Y yo
ya estoy atravesada
por el calambre
del rayo que me parte en dos:
Letra: Ulla Ramírez, 1997-98
Enlace a la canción: Déjame el sueño V4.5
(Última versión: Julio 2026. )
Enlace a la canción: Déjame el sueño V4.5
Estilo: Jazz- bolero. Voz femenina.
16.1.26
Y con el tiempo, el corazón rebosa y se derrama en palabras.
Si tienes algo que contar, si quieres contarlo, elige cómo y cuéntalo antes de desaparecer. Nunca sabrás si le servirá a alguien. A ti te bastará con contarlo. Si lo haces una vez y te gusta, repetirás y ya no lo podrás dejar. Si lo haces muchas veces, se convertirá en algo importante y te cambiará. Escribir se te hará tan necesario como el alimento o el agua.
Recuerdo el molinillo de café de mi abuela. Era azul. Ella no molía café; molía malta, granos de malta. Malta tostada.
Con sus manos envejecidas, manchadas de vida, de dedos largos y finos, daba vueltas a la manivela. Y la malta molida caía en el cajoncito del molinillo, donde reposaba unos minutos antes de convertirse en infusión. Para ella.
A continuación, mi abuela se giraba para verter el cacao en polvo en un vaso de leche condensada diluida en agua. Para mí.
El olor del cacao anulaba todos los demás olores de la cocina. El momento estaba amenizado por la radio. Era justo la hora del anuncio del Cola Cao.
Un día, después del desayuno, pregunté a mi abuela dónde vivía el negrito del África tropical. Mi abuela me llevó al porche y me dijo:
—¿Ves el mar? Pues después de cruzar el mar, pero más lejos.
—¿Y podemos ir a verle, abuela? —insistí.
—Está muy lejos, hija. Es mejor que él venga. Seguro que vendrá, ya verás.
Me soltó de la mano y volvió a la cocina. Y yo me quedé mirando el mar. Igual que ahora.
El calor quema, abrasa,
la calle se derrite
Mi casa es un refugio de sombra
Este infernal verano
presiento soledad
deseada como la sombra
Me abandono
al deleite del paso lento del tiempo
al sereno existir en la sombra
Y me llegan recuerdos de ti
tan lejanos ya
como las sombras
El calor quema, abrasa
La calle se derrite
Mi casa es un refugio
en la sombra.
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Enlace a la canción: En la sombra. Junio de 2026
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Enlace a la canción: de 2024
Letra: Ulla Ramírez. Escrita en 2005
Música y Voz: Suno
No es que ya no me mire al espejo.
No es que ya no me vea.
Es que son tus ojos los que me revelan.
Le propuso seguir el juego hasta el final.
—¿Y qué haremos luego? —le preguntó ella.
—Escribir un cuento sobre el juego.
—¿Y luego?
—Imaginar la siguiente jugada.
—¿Y luego?
—Tener bellos sueños.
—¿Y antes?
—Descolgar el reloj de la pared.
moriré en invierno
con el alma hueca y los pies congelados.
sentir que la tierra me sujeta
que la savia me sube por dentro
que las flores silvestres me cosquillean
la piel
de la tierra quebradiza
del olor a salitre y a retama
a la estación donde llegó tu tren de las diez
y parar el reloj.
Pero aquí estoy plantado
despojado de mi corteza
con el corazón expuesto
y las ramas vacias abiertas al silencio.
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Adaptado para canción.
Letra: Ulla Ramírez. Octubre 2025
Voz y música: IA.
Enlace: Sexto sentido 2