Le propuso seguir el juego hasta el final.
—¿Y qué haremos luego? —le preguntó ella.
—Escribir un cuento sobre el juego.
—¿Y luego?
—Imaginar la siguiente jugada.
—¿Y luego?
—Tener bellos sueños.
—¿Y antes?
—Descolgar el reloj de la pared.
Ojos que ven corazón que siente
Le propuso seguir el juego hasta el final.
—¿Y qué haremos luego? —le preguntó ella.
—Escribir un cuento sobre el juego.
—¿Y luego?
—Imaginar la siguiente jugada.
—¿Y luego?
—Tener bellos sueños.
—¿Y antes?
—Descolgar el reloj de la pared.
moriré en invierno,
con el alma hueca y los pies congelados.
sentir que la tierra me sujeta,
que la savia me sube por dentro,
que las flores silvestres me cosquillean
la piel,
de la tierra quebradiza y seca
del olor a salitre y a retama,
a la estación donde llegó tu tren de las diez
y parar el reloj.
Pero aquí estoy plantado,
despojado de mi corteza y con el corazón expuesto.
¿Vendrá otra primavera sin la incertidumbre de la espera?
Quizás siga yo aquí,
con las ramas secas abiertas al vacío.
_______________
Adaptado para canción.
Letra: Ulla Ramírez. Octubre 2025
Voz y música: IA.
Enlace: Sexto sentido 2
desandar-nos
tropezarnos
en aquella esquina
volver-nos
a mirar-nos
a contar-nos
a escuchar-nos
a responder-nos
sentir-nos
y perdonar-nos
Pero no
me siento distante,
como si no fuera yo entera quien hablara
sino solo la mitad de mi,
como si cuando te digo que me bailan mariposas dentro
me faltara decirte que solo tienen un
nombre
y que sus colores son los tuyos.
El color de tus silencios, de tus quiebros, de
tus bromas...
a medio camino entre el no y el pero,
entre el ayer y el hoy
entre el querer y el miedo.
A veces cuando te escribo borro las palabras, tu lo sabes.
porque temo que el torrente de mis sentimientos
te lleve lejos de mi.
Pero se quedan dentro, puede que para mañana,
puede que para otro tiempo,
o puede que para siempre.
Quién sabe...
Quedaran guardadas hasta entonces
porque son palabras para ti,
que solo tienen tu nombre.
Aunque ya me gustaría
que aunque solo fuera en este rincón en que nos encontramos
yo pudiera ver tu corazón y tu pudieras ver el mío
sin miedos ni mitades.
Que ya sabemos tú y yo que la vida nos colocó en sitios diferentes,
que a mi la soledad me inunda y a ti te libera.
Pero en este lugar lo bueno es eso:
que yo no invado tu vida
y que tu no me dejas nunca sola.
Escrito hace 8.000 vidas.
«Me gustaría tener un agujerito por el que poder verte» me decía mi abuela cuando nos escribía. Yo le dibujaba el agujerito en la carta de vuelta, debajo de la firma de mis padres. Ella me contestaba, en la siguiente, que había mirado por él y me había visto. Yo la creía.
cortada de tu jardín
la misma que un día
verde
se aferró a tu muro.
Para quedarme para siempre
seca
entre las páginas del libro
donde tu tiempo se escribe.
.
se dibuja en sus contornos.
el mar la dibujaría,
dejando en su centro
un espacio de
Si no existiera la palabra soledad
Un cuerpo sin abrazos