31.3.24

El viaje

De niño, mi sueño era tener un coche de pedales de color rojo y con bocina. Pero eran muy caros, así que me tuve que conformar con el pedal de la máquina de coser de mi madre y mover la rueda grande para un lado y para el otro como si fuera el volante. A mi madre no le gustaba aquella idea y me abrió una libreta de ahorros y a los dos años me regaló una bicicleta.

Fue con aquella bicicleta con la que un tarde llegué a tu casa y nos hicimos amigos. Nos pasábamos la vida jugando bajo la sombra de la parra, pero un día, al poco tiempo, nos dejaron bajar en bici a la playa con mi hermano mayor y allí hicimos castillos de arena y chapoteamos entre las olas; nos gustó tanto que ya fuimos todo el verano. Cada día veíamos pasar el tren y siempre le decíamos adiós con la mano a los que miraban el paisaje por la ventanilla. Hasta que un día, pasado el tiempo, fuimos nosotros los que viajamos en el tren con tu abuela y pasamos por los túneles, que dentro del tren parecía que era de noche, aunque contábamos hasta diez en voz alta y enseguida se hacía de día. Y nos reíamos, porque era como un juego.

Y volvimos más veces a la ciudad y fuimos al parque y a ver los patos del estanque y nos tomamos nuestra primera cerveza con mucha espuma, tanta que rebosaba y nos dejaba unos bigotes blancos que nos hacían parecer payasos y yo limpiaba con mi pañuelo tus labios y vaya sonrisa bonita que tenías. Y fuimos al puerto y vimos los barcos y aquello sí que fue soñar a lo grande, porque ese viaje sí que tendría que ser una verdadera aventura: cruzar el mar, tan azul y tan inmenso, contigo.

Fue entonces cuando nos hicimos novios formales aunque tardamos unos años en casarnos. La boda fue muy bonita y muy alegre y yo no he visto en mi vida novia tan guapa como tú ni tanta comida hecha en los peroles de mi tía ni tanto pan blanco junto, ni tanto baile de rueda.

Luego nos fuimos a vivir a Málaga y montamos una tienda y tuvimos a nuestro hijo, que cumplía un año aquel maldito día en el que los militares salieron a la calle. Y vino la guerra que ganaron y tuvimos que irnos andando por la carretera de Almería y nos salvamos de milagro porque nos tiraban desde el mar y llegamos hasta Alicante, donde también había un puerto. Y sí, viajamos en un barco grande, pero no fue como en nuestros sueños porque nunca pudimos volver. 

Y ya solo nos queda el viaje ese que tú y yo sabemos, en el que vamos dormidos para siempre y no vemos el camino. Como tú ahora, que ya no me ves, aunque yo creo que sí me escuchas porque lo siento en tus manos.

28.3.24

Leyenda

Al principio la niebla lo cubría todo, hasta que los dioses insuflaron al mundo su soplo divino y un pájaro azul inauguró el vuelo libre en el aire. Luego los dioses crearon al hombre y este inventó la jaula

25.3.24

Fragmento del Paraíso



El Paraíso es un árbol delicado, con hojas tiernas, flores diminutas de olor muy fino y fruto ovalado del tamaño de una aceituna pequeña. Su ramas son frágiles y su sombra refrescante y dulce. Dicen los que son dados a magias y supersticiones que es un árbol que da suerte al que lo posee en su jardín.
Crecí contemplando un Paraíso y lo hice compañero de mis juegos y de mis sueños, con sus frutos jugaba lanzándolos al agua para ver hasta donde llegaban las ondas y en su tronco grabé con una piedra mi primer corazón de enamorada.
Ahora, cuando la vida ya me ha transcurrido sobre la piel y el corazón, a veces alegre y otras amarga; ahora, cuando sólo recuerdo de mi infancia lo feliz y lo mágico, veo ese árbol en los parques de Sevilla y se me revela como un dios pagano al que podría idolatrar, como un símbolo de lo que fue mi paraíso perdido. Me acerco al árbol y lo huelo, recojo de sus ramas sus hojillas tiernas y menudas y las aprieto entre mis manos. Y aún quisiera acercarme más, abrazar su tronco, y por los círculos que marcan la edad en su interior, volverme, como si fuera un túnel del tiempo, al pasado feliz.
(Escrito en 1985)
 

22.3.24

Refrán

Una vez dijo miau y toda la vida comió pescado.


Propuesta

Si me das una palabra la junto con la mía y hacemos un cuento

Greguería

A la sombra de la parra sabían los besos a uvas con queso.

21.3.24

Inesperado

El día menos pensando es el más espontáneo. 

20.3.24

Greguería

 En el principio, las palabras congeniaron con las piedras y se inventó la escritura.

🔡 

18.3.24

Monos

Me amenazó con mandarme a pintar monas. Aproveché la ocasión y le tomé la palabra, pero me decanté por el género masculino de la especie. Ahora pinto monos con el cuello adornado por un búmeran.

17.3.24

Greguería

 El niño quiere ser piloto porque su abuelo está en el cielo. 🛩️ 🛩️

15.3.24

La culpa


Se recuerda escondido detrás de aquellos arbustos, ovillado sobre sí mismo como su madre lo tuviera en el vientre, mordiéndose los labios, sangrándole la boca, orinándose en los calzones como un chiquillo cobarde, llorando por dentro, maldiciendo su vida y aquella guerra, paralizado y muerto de miedo como lo está ahora, veinte años después de aquel fatal minuto en el que el capitán Santiago ordenó apunten, disparen y fuego y su padre, con la cabeza alta y el puño levantado, recibiera en el centro del corazón la bala que lo mató y cayera desplomado al suelo junto a la tapia del cementerio sin que él moviera un músculo para impedirlo, sin gritar basta ya bastardos que es mi  padre, que esto es un  error, que él no ha matado a nadie. Pero no dijo nada. Nada. Por eso ahora se mantiene firme, de frente, con la cabeza alta y el puño izquierdo levantado, al igual que hiciera su padre en el momento de su muerte, y sin pedir perdón a Dios ni a nadie por su venganza, con la mano derecha se coloca la pistola en la sien, apunta y dispara.

16/03/2014

13.3.24

Investigación

En todas las familias extensas hay algunos garbanzos negros. Pero se sospecha que en la suya solo existe uno blanco y hay que averiguar quién es. 

11.3.24

Cese y dimisiones

Sentó la cabeza y cesó al corazón. El resto del cuerpo dimitió de todos sus cargos.    cargos

13/12/2011

10.3.24

Mensaje para Bécquer

 El amor cuando se olvida... se va... ¡a paseo!

8.3.24

Volver a la cueva

Despuntaba el sol cuando aparecieron por encima de la Torre de Zaga dos misiles compitiendo por ganar un pedazo de infierno más. Escuché gritar a alguien cuerpo a tierra, obedecí sin pensar. Cerré los ojos, apreté los dientes y anhelé con todas mis fuerzas volver a la cueva, ahuyentar con fuego a las fieras y pintar bisontes.

6.3.24

5.3.24

Nueva vida

Se miró al espejo y el alma se le partió en mil pedazos. Pero no se agachó a recoger los cristales.

8/11/2011

4.3.24

Cielo en las nubes

Al nacer mi padre me puso Cielo y en mi juventud mi madre decía que yo siempre estaba en las nubes. Luego, un suceso de carácter familiar que no quiero concretar provocó mi caída libre y sin red hacia la tierra. Me di un gran golpe y durante mucho tiempo no levanté los pies del suelo. Ahora, tras darme un largo paseo por la vida, regreso de nuevo a las alturas.
No creo que vuelva: me coge de paso.



3/05/2012

1.3.24

Greguería

La infancia es la magia del tiempo; la vejez, el descubrimiento del truco.