Volver

Despuntaba el sol cuando aparecieron por encima de la Torre de Zaga dos misiles compitiendo por ganar un pedazo de infierno más. Escuché gritar a alguien cuerpo a tierra, obedecí sin pensar. Cerré los ojos, apreté los dientes y anhelé con todas mis fuerzas volver a la cueva, ahuyentar con fuego a las fieras y pintar bisontes.

1 comentario:

bisílaba dijo...

Hola, Ulla.
Lamentablemente, en este mismo segundo, habrá alguien que estaría dispuesto, sí, a volver como salvación a la cueva...
Abrazo!