10.8.26

I El tiempo


Los árboles secos me hieren los ojos.
Cada hoja seca que piso me duele en el zapato.
Los pinchos me pinchan como agujas en el dedo sin dedal.
El agua que no cae por el chorro me seca
el alma. 
La alberca enterrada me desentierra
la violencia del tiempo.
Arrasado mi paisaje solo me queda hacer acopio de mis tesoros y ponerlos a salvo.
La memoria y la palabra los proteja
y la Piedra les de cobijo.

9.8.26

II El tesoro


Cada hoja que piso al pasar

cada paso que doy al caminar

es tiempo que vuelvo a desandar.


Las risas perpetuas bajo el chorro del agua

La rana verde en la alberca

El caballito de caña

La rueda que rueda

El columpio del almendro

La hoja de limón

El olor de la mandarina

El primer corazón en el tronco del Paraíso 

La trampa cruel del pajarillo

El cigarrón en el calcetín

La chispa del pedernal desprendido

de tu mole pétrea.


Hacia ti camino

para hacerte ofrenda de mi tesoro.



7.8.26

III La Piedra


Ya no eres la misma.

y mira que las piedras duran

más que los hombres,

que ya el mundo se hizo así

y no tiene arreglo.


La máquina te rompió

y tu herida te cambió la fisonomía.

Pero conservas el aura de mito antiguo.


Mi tatarabuelo creyó la historia

que contaban por estas tierras.

Mi abuela me la contó a mí.

Yo se la conté a mi hijo

y a quien quisiera oírla.

Y escrita está.


Guarda también mi tesoro,

que el fantasma lo vigilará.

Lo tengo hablado con él

que anoche me lo encontré

en el camino de vuelta a casa.

5.8.26

Aquí


En agosto maduran hasta los silencios

y se hacen dulces.

La luz se carameliza

La tarde es color miel sobre la tierra

El sol no tiene prisa



En ningún sitio estás

y en todos te siento. 

Dulce también

hecha de silencios.


4.8.26

Me dicen


Cuando me dicen

que el amor no tiene edad

cuánta verdad me dicen.

Pero el amor no se busca.

Te atraviesa.

Y yo

ya estoy atravesada

por el calambre 

del rayo que me parte en dos:



1.8.26

Greguería de Agosto

 
Agosto acorta las sombras y me regatea el tiempo.