31.10.23

La fortuna


Aquella noche de invierno, una planta que me triplicaba la estatura con una flor gigante y negra como el carbón, rompió con furia y gran estrépito los cristales de mi ventana y se coló en mi salón. Sí señores, la planta me asaltó y me quería comer.  Lo juro como que me llamo Pierre. No sufro de alucinaciones, ni estoy loco, aunque los envidiosos de mi actual fortuna lo murmuren por ahí. 
Tras un forcejeo que duró lo justo para no perder el aliento, logré escapar de los largos y retorcidos brazos de la invasora, no se si por mi propia pericia o por decisión de aquella flor, que me lamía el cuerpo y el rostro con sus pegajosos petalos negros. Quién sabe si ella intuía ya cuál sería su futuro si me dejaba con vida. 
Había oído contar yo que, en el pasado, la flora de este lugar gozaba de una frondosidad fuera de lo común, debido al abono extraordinario que este terreno había almacenado a lo largo de los siglos. La savia de los muertos, le llamaban. Y es que parte de este pueblo, como bien es sabido, se asienta sobre un viejo cementerio medieval. La gente contaba que con el paso del tiempo las plantas se marchitaron y murieron. Y fin de la historia, al menos para mí. 
Pero no señores. La mía, mi planta, resucitó de pronto aquella noche al olor de mi carne y de mis huesos frescos. Pero le gané la batalla –o ella me dejó ganarla– y miren lo hermosa que la tengo ahora. El laberinto de sus ramas ocupa todo el jardín y escala por las paredes hasta el tejado de mi hotel, este hotel en el que convertí mi casa.
Ciento cincuenta euros por muerto y día ¿qué les parece? Ahora hay que esperar hasta una semana para enterrarlos. Hay cola, sí señores. Aunque, a veces, la gente olvida a sus muertos y mi planta lo agradece. 
Ya les digo, ciento cincuenta la habitación refrigerada, incluida una flor negra.
La historia es gratis. 

28.10.23

Imagen digital




15.10.23

Inocencia

Aprendió los números contando estrellas y se enamoró del cielo. Era en las noches de verano cuando aquellos astros encerraban el mayor misterio ¿Cómo podía ser que estando tan lejos, su sonido le llegara tan claro? 

Hubiera inventado una escalera infinita de cristal o subido en alguno de aquellos monopatines de madera que usaban los niños de Benajarafe para rodar sin juicio cuesta abajo, haciéndose los valientes. Pero a pesar de su corta edad, intuía que aquel inmenso espacio había que recorrerlo de otro modo.

Probó la telepatía, de la que le habló su hermano mayor. "Sincronízate", le dijo él, aquella noche de la lluvia de estrellas, y ella se subió al poyete y se concentró en el cricri, repitiendo aquel sonido en voz alta mientras él se reía. 

Al final de aquel verano, alguien le contó la verdad: aquella misteriosa onomatopeya no era el sonido de las estrellas, sino el canto de los grillos.

Lloró lágrimas tan espesas como la grasa que escurría su abuela en la cocina después de cada matanza. Hubiera querido tener entonces un borrador de verdades.

--------------

* Primer relato escrito para participar  en el Club de lectura y Teatro de la Viñuela (Málaga). 



13.10.23

Fragmento del Paraíso: la barquita

Una barquita de hoja de caña no es una barca cualquiera, no merece navegar en cualquier agua. Ha de ser un agua limpia, sin remolinos,  apacible, pero que no se estanque. Un agua que sortee las piedras que encuentre en el camino y que no se detenga. 
El mejor lugar para ver navegar a una barquita de hoja de caña es la reguera que va desde una alberca a los surcos de un huerto.  Pero como ya casi no quedan regueras, recomiendo un arroyo de agua cristalina. Espero que aún quede alguno.
También seria imprescindible merendar pan con chocolate mientras ves avanzar la barquita de hoja de caña. Pero sobre todo, hay que estar preparada por si ocurre alguna desgracia y la barca zozobra. En estos caso recomiendo templanza pero prontitud en la maniobra; no importa que las manos estén manchadas de chocolate ni que en ese momento no se tengan calzadas las botas de agua. Hay que mojarse.


Onomatopeyas

Mucho antes de que existiera el aullido del lobo, existió la onomatopeya del viento.

9.10.23

Astromelias

Un ramillete de astromelias adornaba la cama de aquella habitación decorada en tonos neutros. La puerta se cerró tras nuestros pasos. El espacio se hizo pequeño. Íntimo. 
Él dijo lo que había guardado durante diez años para mí: palabras de amor. Yo, sin embargo, no logré articular ninguna. Preferí la magia, un poco de brujería. El encantamiento.
El beso no se hizo esperar. Me abrazaba como un koala a su tronco. Me abandoné. Tembló la tierra bajo mis faldas. 
Al día siguiente, nos contamos todas las historias pendientes y pedimos nuestro helado favorito: turrón con coscurros de almendra.
Murió la princesa Diana aquel día en un demarraje fatal. Llegué dos jornadas tarde a la noticia. También murió mi gata; la enterraron bajo un vulgar matojo y no pude reprochar nada.
Fue imposible evitar otros encuentros, pero el amor era furtivo; al engaño siguió la culpa y diciembre trajo el frío de la despedida. 
¿Hasta cuándo? preguntó.
Hasta el infinito, le dije.
Y aquí estoy, fiel a la cita, con un ramillete de astromelias frente a su tumba. Diez años más tarde.
Hay amores eviternos.
Espérame.



8.10.23

Abandonamos

Los océanos se han convertido en ciénagas cubiertas de una espesa capa de plástico. Han muerto las Sirenitas.
Los ríos ya no desembocan en el mar y apenas quedan charcas para tanto príncipe convertido en rana. Las guerras son guerras del agua. Han ardido los bosques donde vivían las brujas y los enanitos y se han extinguido los lobos feroces y las selvas donde bailaban los osos como Baloo.
El sol ha quemado las alas de las últimas cigüeñas. Caperucita y Cenicienta volaron por encima del precipicio hacia el cielo, en su moto eléctrica, esperando llegar a un mundo mejor. Y los niños lloran porque ya nadie quiere contar cuentos sin vida. 
El desierto ha invadido la Tierra y vamos camino de otro mundo. No se si conseguiremos llegar a alguno donde seamos capaces de apaciguar al dragón que llevamos dentro. Ojalá las hadas nos acompañen y vuelvan a nosotros las musas de la Creación. 

1.10.23

El marino. Un relato inspirado en hechos reales

Con la pleamar de la marea y arreciando a Barlovento, al mando de las máquinas del Orión, Enrique Robles Postigo –cincuenta y tres años– no se arrugó aquel siete de julio de 1902 cuando el Capitán le ordenó volver al puerto de Almería, del que acababa de salir rumbo a Málaga, donde la carga del Mayfield era pasto de las llamas. La maniobra de acercamiento fue complicada, pero Enrique era un maquinista experto, curtido en la guerra de Cuba y condecorado por aquel episodio del diez de junio de 1898, del que se hablaría en los libros de Historia. Cuando consiguió la mejor posición del Orión, de inmediato alumbraron al Mayfield y colocaron la bomba para anegar la estancia donde ardían más de ochocientas toneladas de esparto. Pero a las cuatro de la madrugada, el fuego aún seguía vivo y Enrique no quiso turnarse con sus ayudantes. Permaneció toda la noche en su puesto, vigilante del viento y de las llamas, preocupado por los hombres que no escatimaban esfuerzos. A las seis de la mañana, una fuerte tormenta, que descargó granizo de tamaño nunca visto, ayudó a sofocar el fuego. Fue un alivio. Horas mas tarde, el Orión reanudó su viaje hacia el puerto de Málaga. 

Dos días después, desde la playa de Benajarafe algún pescador divisaría la figura de Enrique en la atalaya de Torre Moya renovando su idilio con el cielo y la tierra que le vieron nacer. Allí tomaba aliento y recordaba aquella conversación que muchos años atrás tuvo con su padre, Antonio Robles Gutiérrez, el viejo torrero.

—Toda esta tierra abandonada por el mar, hijo mío, algún día será tuya.

-—No es la tierra lo que deseo, padre, sino la libertad del mar. La brava caricia de sus olas. Quiero ser marino.

______________

* Inspirado en hechos reales. Enrique era hermano de mi tatarabuelo José y de mi tatarabuela María. Tambien de Manuel Robles Postigo, cura de Benajarafe, capellán de la marina y maestro de latin y los clásicos del poeta Salvador Rueda, cuando este era adolescente. 

Imagen digital **




8.9.23

imagen digital


 

6.9.23

¿Qué es un mito?

Algo lejano e inalcanzable que en un tiempo remoto gobernó nuestras vidas, cuya pérdida nos arrancó las alas del sueño.

Un mito es el Paraíso.

Un mito es el Amor.

Un mito es cualquier dios.

Un mito es un grito de la humanidad que pide auxilio al Universo.


Escrito 1999

Introducción trabajo

 " El Mito perdido" 

14.2.23

Presagio

Ni yo misma  me entiendo cuándo te pienso. Por eso procuro no pensarte. Pero el agua ha caído hoy como en aquellos días en los que tu y yo veíamos caer la lluvia con la nariz pegada a los cristales. El vaho de nuestro aliento terminaba por empañarlos. Un presagio. 

Un dolor agudo me atraviesa el recuerdo. Mejor que no llueva. 

17.1.23

Todavía

Los tres teníamos veinte años.

Una ventolera de levante le calentó la cabeza con chismes de comadres, confundió los celos con el amor, la cogió del brazo de mala manera y la empujó al mar. La ola la arrastró. 

La encontraron muerta y él se suicidó.

No sé qué hago yo aquí todavía, parado frente a la playa.


4.1.23

Miradas

 — ¡Guau!  gracias por mirarme con esos ojos —le dijo moviendo la cola.


26.11.22

Nada

Nadie sabe casi nada sobre nadie. Somos la punta de un iceberg y bajo la línea de flotación los secretos congelados impiden que el mar arrase con todo. Pero parece conveniente conservar la temperatura ambiente para evitar mayores desastres. Seguimos navegando. 

3.7.22

Reseteando. Año... 2022

 Ha llovido mucho. Metafóricamente hablando. Y la tierra ha dado sus frutos


18.9.21

Lo que importa

 Más ética y menos estética! 

29.6.21

Imagen digital

 

15.6.21

Decía mi abuela que...

...el tiempo perdido para ordenar es tiempo ganado para encontrar. 




20.5.21

Currículo


— Paz y amor, sí. Pero con curriculo, por favor.


31.12.20

 Se va 2020, un año para no olvidar. 

Para no olvidar que no somos dioses.

Para no olvidar que somos vulnerables y frágiles.

Para no olvidar que también podemos ser muy fuertes.

Para no olvidar que la vida es una montaña rusa.

Para no olvidar con quién podemos contar y con quién no, para subir y bajar por ella.

Para no olvidar que no nos salvamos uno a uno sino todos juntos.

Para no olvidar a los que debemos la vida y ya se fueron.

Para no olvidar decir te quiero.

Para no olvidar de dónde venimos.

Para no olvidar lo que somos: memoria, sentimientos y tiempo.

15.12.20

No es que no tuviera tiempo para regalar.

Es que pensaba que él ya era el regalo.

29.9.20

Imagen digital


15.7.20

El reloj marca la hora de costumbre, 

en la mesa se miran de paso. 

Las palabras gastadas suenan huecas

y todos los días parecen lunes.

Se repiten los besos aprendidos, 

las preguntas sin ganas de hablar.

Se sonríe por no romper el día,

se finge normalidad.

Duermen al lado de un cuerpo

que ya no sabe abrazar

en el espacio que queda

el vacío no se va.

Siempre se va pronto, 

siempre llega tarde, 

el tiempo es buena excusa

para no quedarse. 

Y no es un día, 

ni una estación 

es no sentir la vida 

es sentir el desamor. 

No les cubre el mismo cielo,

no les salva la misma fe. 

ni sienten el mismo miedo. 

ni la misma forma de caer. 

Se apaga la luz del día

No queda nada que fingir. 

La verdad se sienta en la cocina

y sabe decidir.

21.2.20

Zorro


Pozo sin fondo,

fondo sin forma,

forma sin alma,

alma de zorro.


Zorro del aire

aire sin vida

vida de nadie

vida perdida.


Zorro del aire,

aire sin nombre,

bosque infinito...

¿Dónde te escondes?


Zorro del bosque

¿Donde te escondes? 




3.2.20

Camino


 Camino

Si miro atrás y veo el camino andado

con las  pisadas de mi pobre corazón sobre la tierra

y me siento cansada  en un recodo

a escuchar un manso  murmullo de aguas cercanas

y me extasía su sonido...

Si los pájaros cantan alborotados en la tarde

y aplico mis oídos para mejor escuchar su canto

y me deleito con sus trinos...

Si miro el cielo inmenso que me cubre

y las estrellas titilan y la luna asoma esplendorosa

y abro mejor mis ojos para verlo todo

y me extasío  con su existencia....

Y si después de mirar cierro los ojos emocionada

y quiero acampar aquí y hacer la noche

espabilo y extiendo mi tienda,

clavo  en la tierra los clavos

estiro los vientos

levanto la lona en este llano

y aquí aposento mi austero lecho:

¡Dejadme que duerma!


Poema escrito en 2003.

Canción: Voz y música: IA. año 2025. Publicada en este Blog 







***




 

2.2.20

Tiempo

 

Cada vez queda menos tiempo 

para darle tiempo al tiempo.

                                   

1.2.20

Magos.

¿Tendría que pedir perdón el iluso al mago por creer en su magia? ¿O tendría el mago que estar satisfecho de su logro?

¡Magos que os asombrais de aquello que procurais!

del 22-2-2025




4.1.20

Vida mía

Vida mía

Confundida con mi soledad estuve

en una eternidad dolorida

en una noche interminable

de amargas lágrimas derretidas.

Arrebatarme el corazón hubiera querido

tirarlo para no sentir más amor inútil.

Ser piedra, se hierro, ser de acero frío

o fundirme en un soplo con el viento

o convertirme en lluvia que va al mar

y se pierde en el camino

regando los campos

donde crecen las margaritas y los lirios.

Porque mejor flor hubiera querido nacer

o árbol o pájaro para volar

que corazón partido de mujer.


Mas entregué mi alma a los brazos de la vida

por si ésta devolverme quisiera

tantos besos perdidos de mis labios

tanta joven pasión muerta o prisionera.

Y mis sienes sintieron un dolor incesante

mientras un amor me nacía

en los brazos de otro amante.

 

Pasó el tiempo

y el amor no es eterno para nadie

y mis lazos solo de amor eran.          

No ataban cuerdas de costumbre

ni el techo de la casa común

ni el calor de la misma lumbre

Y un buen día como un suspiro

el amante que me regaló

aquellos cálidos besos perdidos

se fue por donde mismo vino.


Y  me quede sola con mi nombre

el silencio inundó mi  casa

la luz entraba de forma diferente

mi cuerpo ya no temblaba.


Pero nunca más

quise ser piedra

ni acero frío

ni flor,

ni viento

ni pájaro

ni mar; aunque a veces lo dudo. 


El amor cada vez es un milagro

 

( Escrito en 2001-2003 y adaptada para canción en suno en 2025)



------------------


3.1.20

En la sombra

El calor quema, abrasa,

la calle se derrite

Mi casa es un refugio de sombra

Este infernal verano

presiento soledad

deseada como la sombra

Me abandono

al deleite del paso lento del tiempo 

al sereno existir en la sombra

Y me llegan recuerdos de ti

tan lejanos ya

como  las sombras

El calor quema, abrasa

La calle se derrite

Mi casa es un refugio

en la sombra.


Escrito en 2005