30.1.24

La niña de la cueva

Cuentan que nació la niña como un pajarito sin cuajar, pálida y con los ojos hundidos. Dicen que le echaron el mal de ojos nada más nacer, que ni nanas ni arrullos le cantaron, ni le mecieron la cuna. Que ni patucos de punto tuvo, ni mañanitas de lana. Ni siquiera chupete que llevarse a la boca. Ni biberón de leche templada de cabra. Que la bautizaron con  urgencia y la enterraron en un pañil de pasas, cubierta por hojas de higuera y un ramito de malvas.

29.1.24

Escribir

Cuando escribo algo lo leo en voz alta y me tiene que sonar bien.  Si el conjunto no tiene cierto ritmo, no lo doy por bueno. 

Como no soy una escritora, los relatos que escribo son siempre mejorables. Pero la satisfacción que obtengo al escribirlos me compensa. 

Cuando escribo lo hago por necesidad interior y es mi mirada la que dejo en el relato a través del narrador o narradora o a través de algún personaje. 

Lo más importante para mí es la primera frase. Ahí tiene que haber algo que haga que el lector sienta curiosidad y siga leyendo.

Como son relatos cortos, tienen por regla general uno o dos personajes. Tres ya son multitud.  Aunque tengo algunas excepciones, como el relato Despoblación. Así que no hay muchas voces para expresar la idea central, que debe trasmitir alguna emoción. No siempre lo consigo. Hay que ir directa al meollo, al conflicto que tiene el protagonista consigo mismo, con el exterior o con el otro personaje y a cómo lo va a solucionar o afrontar. Nada de andarse por las ramas. 

Y luego, el final, que yo casi nunca tengo en la cabeza hasta que no llega. Todo depende de lo que pidan el argumento y los personajes. A veces hay varias alternativas y hay que decidirse por una. Como en la vida.

27.1.24

Espejito, espejito

 — Espejito mágico ¿Quién es la más lista de la clase?

— Ella, es ella. La inteligencia artificial.


26.1.24

El fantasma

Desde el limonero el búho vigila tu sueño, pero el fantasma lo perturba. Sigiloso te levantas y te asomas a la oscuridad. Dos pequeños centinelas te acechan casi pegados a la tierra: los ojos del gato negro. Se oye zarzaleo en la cañada y perros que ladran. Una espesa niebla blanca se aleja por el camino y esperanzado vuelves a la habitación y sientes que ya no está. Te dejó en paz el alma. Pero siempre vuelve.


25.1.24

Imagen digital ©


22.1.24

Esto no es un relato

 No existe plagio si hay admiración. El plagio nace de la envidia y la mezquindad. Lo que sí acontece a veces entre los que tenemos la afición de escribir historias es que la lectura de un relato escrito por otra persona te inspire para escribir el tuyo. Puede ser una sola palabra, una sensación o una emoción la que haga saltar la chispa de algo que tenías ahí en tu mente, guardado. Luego, tu cuento o relato puede estar relacionado o no con lo escrito por la otra persona, aunque normalmente hay un hilo más o menos visible, o invisible, que los une. 

Esto suele pasar cuando eres lector habitual de  cuentos y novelas en libros. De hecho, al que le gusta escribir debe leer mucho para aprender. Luego, cuando se pone a la tarea va volcando en sus historias multitud de cosas de otros que ha absorbido como una esponja y un día se sorprende escribiendo una frase que le suena pero no sabe de qué. Pero esos otros no leen lo que tú escribes.

Pero en el mundo de los blogs, más inmediato, ocurre algo muy curioso. Tu lees a los demás y los demás te leen a ti; a diario o en días. Suele haber reciprocidad. Y esa reciprocidad propicia la retroalimentación. De tal modo que alguna vez pareciera que el admirado se ha inspirado en ti. Y eso es muy  bonito. Aunque también pudiera ser que esa impresión fuera solo un producto de la imaginación del admirador. Materia para otro párrafo o para un relato. 

18.1.24

El Elefante en la habitación


Imagen generada con texto. IA Canva

No es cierto que los elefantes teman a los ratones. Lo que pasa es que el paquidermo tiene mala vista y se sobresalta con todo aquello que le merodea a ras de suelo y no controla. Se desconcierta, se pone de los nervios y lo aplasta, sin saber lo que pisa. Aunque con toda su intención, cargado de todo su peso y poder. Lo mismo le da que sea ratón o ratita, o cualquier ser vivo pequeño. Y ese es el problema, que a tí, el Elefante, te ve pequeña, diminuta. 
Pero tú eres grande, sí, grande; repítelo. Y  lo ves, claro que lo ves. Es imposible tener un elefante en la habitación y no verlo, aunque te hagas la longui por aquello de la procrastinación, palabreja donde las haya, que yo traduzco por no hacer hoy lo que puedas hacer cuando tengas moral para hacerlo.
Y así va pasando el tiempo, hasta que un día el Elefante te hackea el ropero. 
Y es entonces cuando ves la urgencia de buscar un método para sacarlo de la habitación. Porque entrar entró, aunque tú no sabes cómo.
Descartas matarlo a sangre fría y partirlo en trocitos o buscar un desokupador. No son prácticas acordes con tu forma de pensar.
Lo mejor es tirar todas las puertas y abrir inmensos agujeros por donde quepa el bicho. Luego habrá que ensanchar la calle y las avenidas de tu ciudad. Y ponerle una alfombra roja al animal y un puente de oro para que llegue bien lejos y que allí le rasquen el lomo y le adoren.
Amén.


17.1.24

Vida partida

No soportaba aquella humedad pegajosa en el cuerpo. La culpa era del mar. Pero quién se aleja del Mediterráneo por semejante molestia. El amor siempre prevalece.
Al final del verano su estado era preocupante y por más agua que bebía la deshidratación a punto estuvo de tumbarla.
Llegó el otoño y volvió al interior. Allí se recuperó de su dolencia, aunque a los tres meses la nostalgia del mar la consumía y el frío le helaba los huesos.  
Así fueron sucediéndose, años tras año, los veranos luminosos y deshidratadores y los inviernos helados y grises. 
Buscar un final feliz para esta historia fue imposible. Murió con el alma partida en dos mitades.

Tres tristes rosas



Propósitos

Me niego a comprar ninguna milonga. No soy  ninguna crisálida que al morir se convierta en mariposa. Tampoco negaré el pasado solo porque hice algo que no debí y se me olvidó pedir perdón.Tengo que apuntarlo, no vaya a ser que después de irme tenga que volver. Y mejor que no me invoquen.

12.1.24

Sapiofilia

Tuvo que llegar un día en el que un ser humano sintiera por primera vez mariposas en el estómago, alteraciones en el ritmo cardíaco y variaciones en el ánimo, provocadas por otro ser humano solo a través del inteligente, atractivo e ingenioso uso de las palabras; como en un juego seductor sin necesidad de miradas, ni sonrisas, ni roce. Y entonces, como por arte de magia, surgió de la chistera una palabra nueva.


10.1.24

El Peluche


Juro que si un día me tropiezo por la calle con aquel monstruo de las galletas no cambiaré de acera. Maldito peluche color azul cobalto, que entraba en el colegio como Pedro por su casa con permiso de la madre superiora. El mote le venía grande, pero nos servía para hablar en clave.
¡Maldito jardinero del mono azul! No solo podaba árboles.
María, Isabel y Adela: adolescentes interruptas por aquellos abusos a quemarropa; tatuajes indelebles, quemaduras vivas en el alma.
Por eso estoy aquí y lo veo todo azul; un fastidio.
Lanzamos globos sonda, emitimos señales de humo y gritos de socorro. “Inventos de niñas locas” nos decían. “Dios os castigará por levantar falso testimonio”. Luego, pasó lo de Isabel, que se cortó las venas. Y por fin lo denunciamos. “Ni en vuestros sueños me encerraréis” decía él con descaro cuando salió del juzgado, libre como las fieras. 
Pero esto no es un cuento y acabará mal. Por pura coherencia: la mía. Si algún día salgo de aquí, juro que lo mataré. Y seré inocente porque estoy loca y lo veo todo azul.



* * Este relato ha sido escrito dentro de las normas establecidas en Club de Teatro y Lectura de la Viñuela (Málaga). Se trata de hacer un relato de no más de 180 palabras con diez palabras dadas. Una buena prácticas para crear hábito de escritura, probar diferentes temáticas y aprender unos de otros.


Perdida


Nostalgia del mar azul
la mitad de mi vida
en tierra perdida.

6.1.24

Tropiezos

Tropezaron dos veces en la misma esquina. La primera para conocerse. La segunda para no olvidarse.

Dudas

Si no existiera el tiempo...¿No existiría la edad? 

¿Serviría para algo que el concepto edad no existiera si siguiera existiendo el deterioro físico y cognitivo? 

¿Para qué quiero ser eterna si no voy a entender nada de lo que pase a mi alrededor?  

Ya empiezo a estar fuera del mundo, desubicada, perdida. Imagínate más adelante. 

No alcanzaría — ya no alcanza—mi mente a  abarcar ni asimilar todos los tutoriales que explicarán en lenguaje críptico todos los programas y aplicaciones de inteligencia artificial disponibles. 

¿Me pedirá la IA que le demuestre que soy la dueña de mi casa para poder entrar en ella? 

¿Va a estar mejor visto hablar con la IA que hablar sola?

¿Van a existir las Asociaciones de amigas y amigos de la Inteligencia artificial? 

¿ Y los novios artificiales?

¿ Los matrimonios artificiales? ( bueno, esto ya existe)

 ¿Las bicicletas andarán con inteligencia artificial? 

 ¿ Volaran las bicicletas en el año 3000 igual que los burros iban a volar en el 2000? 

 Pues sí, ahora me doy cuenta de lo que me voy a perder. 

2.1.24

Despedida

 — Ven a verme —me dijo cuando me giré desde la puerta de la habitación para decirle adiós con un gesto de la mano.

— Claro que sí, mañana vengo otra vez —le contesté con una sonrisa.

Murió aquella misma noche. Él sabe que algún día cumpliré mi promesa.

Noche vieja

Y volvió a bailar frente a la cómoda de los tres espejos. Y brindó con ella por muchas más.

Lo peor

...es apagar el fuego cuando prende el corazón.

1.1.24

 Amor del alma


Bajo la luna leía sus cartas,

cada palabra encendía su piel.

En cada línea sentía su alma

como un susurro al amanecer.


Cada noche cantaba sus versos,

como estrellas brillando en su voz.

Cada rima la envolvía en un sueño,

donde el tiempo se hacía canción.


Sus pensamientos de tinta bailaban

dibujando un amor ideal.

Cada poema encendía la noche,

como un fuego que ardiera en el mar.


Por las noches cantaba sus versos,

como estrellas brillando en su voz.

Cada rima la envolvía en un sueño,

donde el tiempo se hacía canción.


Amor del alma

Del alma, amor

Amor de amor.


Letra: Ulla Ramirez © 1 de enero de 2024

Voz y Música: varias versiones en  2024 y 2025, con IA. Suno. 


Promesa

Un año nuevo siempre es una promesa. Ojalá se cumpla.

31.12.23

La mirada

 — ¡Guau!  gracias por mirarme con esos ojos —le dijo moviendo la cola.


29.12.23

Dos latido extras

 https://m.soundcloud.com/juanlusanchezsonido/paco-78-pentium-75


28.12.23

Eco

En el espacio vacio te llamé y el eco me devolvió tu nombre.

26.12.23

Mi padre poeta

Le quedaron palabras sin verso y se quiso llevar papel y pluma a la eternidad.


Rescate

Bajó hasta el fondo de su pozo y rescató palabras ahogadas.

Azul


Dos intensos toques de color azul cobalto sobre el lienzo blanco le bastaron a la artista.

El cuadro se exponía en la galería más famosa de la ciudad. Cuando se acercó a contemplarlo, se quedó hipnotizado. No podía mirar para otro lado. Tardó un buen rato en conseguirlo. Cuando se retiró se le acercó la autora con un elegante vestido del mismo color.

—Parece que te ha gustado — le dijo ella —. ¿Pero lo has entendido?

— Antes, no. Pero ahora, sí — le respondió él —. Y se fueron juntos.

La curiosidad mató al gato

— Doctor ¿Tiene caducidad conocida el Stent? 
— No señor, es para siempre, pero si se ocluye se dará cuenta.
— ¿Y se ocluyen con frecuencia?
— Algunas veces, cuando pasa el tiempo.
— Tengo sesenta y cinco ¿Dará tiempo a que se ocluya? —dijo sin poder evitar reírse de sí mismo

22.12.23

Juego de espejos

Habia una cómoda en la habitación que ocupaba todo el testero frontal. Una cómoda antigua, alta, de tres espejos; como un tríptico. El central inamovible, los otros dos que se plegaban hacia adelante.

El juego, su juego, consistía en colocarse frente al espejo central, cerca de él, y doblar los laterales hacia ella de tal forma que su figura se viera multiplicada por dos, una y otra vez.

De esta manera, ella, que estaba sola, sin más niños por allí con quien jugar, se pasaba las horas haciendo muecas, poniendo caras, inventando burlas y cucamonas, subiéndose las trenzas o cantando y bailando delante de los espejos, como una auténtica payasa muerta de la risa, hasta que su abuela la llamaba.

De modo que creció pensando que podía tener muchas vidas sin dejar de ser ella en todas.

No contó con los personajillos que vivían colgados del techo,  ni con los duendes agazapados debajo de la cama o escondidos en los rincones de aquella habitación, que pronto empezarían a manifestarse con alguna travesura. Ni mucho menos con los humanos que habitaban el mundo exterior, más allá de su entorno. Los antagonistas, esos seres diablunos que luego poblaron la vida.

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* Diabluno: no la busquen en el diccionario de la RAE.

21.12.23

Imagen digital ^


14.12.23

Cambio físico

Desde hace algún tiempo, ocupo un cuerpo que no es el mío. Por la mañana su boca es amarga como la quina, por la tarde su cabeza pesa tanto que un día caerá como bola de plomo al suelo. Y por las noches, al subir la escalera, sus piernas no obedecen mis deseos. Estoy convencida: esta que habito ya no soy yo. Me ha invadido un cuerpo extraño y rebelde al que inexorablemente tengo que ir acostumbrándome.