Aquí todo parecido con la realidad es una ficción que la inventa.
29.12.24
27.12.24
24.12.24
El error
13.12.24
Niños
— Me acuerdo cuando fui a Islandia y cogí las piedras de colores.
— No te puedes acordar de eso, cariño. Es imposible. Tenías dos años.
— Sí que me acuerdo, ¿Cómo no me voy acordar de mi vida, abuela?
— Porque eras muy pequeño. Yo no me acuerdo de cuando tenía dos años.
— Claro, abuela, pero yo tengo siete, tengo una vida muy pequeña y me acuerdo de todo. La tuya como es más larga pues se te olvida.
7.12.24
Rimas
5.12.24
Compresión
La semana se le hizo un día porque los minutos se le habían amontonado en un mismo lugar.
28.11.24
Alturas
Me dan vértigo las Montañas Rusas y las norias. Ese subir y bajar, subir y bajar, me mata. Para mi lo bueno de la altura es quedarme aquí y disfrutar de las vistas.
23.11.24
Pan y chocolate
20.11.24
Hibernación
Me gusta el tiempo lento del invierno; ese que se hace eterno mientras dormitamos la vida hasta que llega una nueva primavera y la naturaleza explota. Las osas hibernamos, pero no dejamos de ser salvajes.
16.11.24
13.11.24
10.11.24
6.11.24
4.11.24
1.11.24
30.10.24
Dilema
Dicen que la imaginación es libre.
Y más libre mientras más sola. Y más sola mientras más libre.
23.10.24
22.10.24
Desmemoria afectiva
Lo olvidó todo como si fuera nada; menos su nombre. La llamaba con insistencia y a veces me confundía con ella.
— No soy mamá, papá, soy tu hija —le decía yo.
— ¡Que va! estas equivocada, tú no eres mi hija —me dijo—. Dame un beso.
Le di un beso en la mejilla y le ofrecí la mía, pero él se giró y acercó sus labios a los míos. Le dejé.
Aquella noche mi padre durmió feliz y de un tirón. Las enfermeras estaban extrañadas.
18.10.24
abandono
El cuento tenía final abierto y por allí se marchó sin reparar en todo lo que quedaría sin escribir.
14.10.24
Greguería
De alguna manera las nubes maquillan la tristeza, pero al rato llueve y ya da igual llorar.
13.10.24
A-m-o-r
Pensó que nunca volvería a pronunciarla. Había pasado mucho tiempo y recién terminado el invierno se apuntó a un curso acelerado online para reaprenderla. En primavera la deletreaba alegre por cada rincón de la casa y hasta llegó a ponerle música de fondo. Le gustaba tanto lo que sentía que se le despertó el deseo de apuntarse a una clase presencial. No la admitieron: era una jugadora con suerte.
8.10.24
6.10.24
Consentimiento
Habitaba en una casa deshabitada de amor y poblada de recuerdos. Quería borrar la memoria del dolor y se enamoró queriendo de un sintiente de un planeta lejano que sin premeditación ni alevosía le suministraba diariamente un delicioso menú de palabras olvidadas y emociones que creía muertas. No esperaba llegar a tan viva resurrección, el asunto se le voló de las manos con el total consentimiento de su corazón. Entre tanto, los recuerdos cogieron sus mochilas y fueron bajando la escalera camino de la puerta de salida sin apenas necesitar ningún empujón. Y por las paredes de la casa, por todas las habitaciones, desde el techo hasta el suelo, empezaron a brotar canciones olvidadas, poemas de amor, frases hermosas, el color y brillo de los ojos de aquel ser extraño, el sueño pintado de un abrazo, el deseo servido en un plato de polvo de estrellas bien cocinado; todo acompañado de partituras en el aire que inducían al éxtasis.
¡Qué misterio! Todo producto de su imaginación, como diría al final el mago.
Publicado por primera vez el 6.10.2024
5.10.24
Melodía
Quisiera llegar a ti como tu música llega a mí en el instante preciso y precioso en que te nombro.
30.9.24
El ilusionista
Érase una vez un mago vestido de gris. Gris era su traje, gris su camisa, su corbata era gris y hasta su maletín tenía grandes letras grises anunciando su profesión:

Pasaron las semanas, los meses y los años, y un buen día apareció en la plaza del pueblo un bonito cartel con letras rojas, azules y amarillas anunciando un gran espectáculo de magia:
LA ILUSIÓN AL ALCANCE DE TU MANO.
La plaza se llenó esta vez también de niños y el ya viejo ilusionista apareció encima del escenario vestido con un deslumbrante y maravilloso traje de colores. De pronto, quedaron sus ojos clavados en la fila numero ocho y sintió un estremecimiento. Allí estaba, con la misma mirada perdida y triste de aquel niño decepcionado que ya era todo un hombre. Su gesto lo decía todo.
23.9.24
19.9.24
Fragmento del Paraíso
La caracola blanca,
el dorado almirez,
las viejas muñecas
los cuentos de mi niñez.
Los rosales rojos que regué tantas veces
las margaritas que deshojé por ti
El tiempo lo robó todo
como me robará a mí.
(Escrito en 1988)

