29.12.24

Ficciones

Aquí todo parecido con la realidad es una ficción que la inventa.

27.12.24

pulsentimento

Ya me sobran los relojes para medir el tiempo. Lo mido con el corazón.


24.12.24

El error

Llegó demasiado pronto a un lugar equivocado. Entendió el error cuando supo que no era allí donde él estaba ni estaría nunca. Una desconsolada tristeza se apoderó de sus días y sus noches. "Cómo se duela lo que jamás se ha tenido ni se tendrá", se preguntaba.
Cuando volvió a la Oficina de Reparto de los Mundos pidió la hoja de reclamaciones. Solicitó una indemnización por los daños causados y un nuevo reenvío a su tiempo y a su lugar. Espera respuesta desde hace siglos.


13.12.24

Niños

 — Me acuerdo cuando fui a Islandia y cogí las piedras de colores.

— No te puedes acordar de eso, cariño. Es imposible. Tenías dos años.

— Sí que me acuerdo, ¿Cómo no me voy  acordar de mi vida, abuela? 

— Porque eras muy pequeño. Yo no me acuerdo de cuando tenía dos años.

— Claro, abuela,  pero yo tengo siete, tengo una vida muy pequeña y me acuerdo de todo. La tuya como es más larga pues se te olvida. 


7.12.24

Rimas

Ya sé que Gustavo Adolfo Bécquer no escribió las Rimas para mí. Aun así me gustaban cuando era joven y estaba enamorada. No de él, claro; eso sí que hubiese sido una locura.
Andaba yo entonces por donde mismo él pisaba -Rayo de Luna, Las Golondrinas– y cada mañana me llenaba del aroma de Rosa de Pasión camino de la Venta de los Gatos, donde, en la misma puerta, cogía el autobús para ir a la facultad. Nunca nos cruzamos.

5.12.24

Compresión

La semana se le hizo un día porque los minutos se le habían amontonado en un mismo lugar.

28.11.24

Alturas

Me dan vértigo las Montañas Rusas y las norias. Ese subir y bajar, subir y bajar, me mata. Para mi lo bueno de la altura es quedarme aquí y disfrutar de las vistas.



23.11.24

Pan y chocolate


Había aquella tarde un perfume de eucaliptos que refrescó nuestra memoria. Olores de bolinas secas y retamas verdes
que vinieron a despertar nuestros sentidos dormidos. Ecos de pájaros de paso y murmullos de agua remansada que acunaron nuestra historia congelada en el tiempo. Y entre los montes y el cielo nació una historia de amor entre presente y pasado para redimir veinte años. 
¿Y qué son veinte años?¿ Qué son veinte años de ausencia?  Para ti y para mí, en resumidas cuentas, un pedazo de pan con chocolate, comido con mucha paciencia.




20.11.24

Hibernación

Me gusta el tiempo lento del invierno; ese que se hace eterno mientras dormitamos la vida hasta que llega una nueva primavera y la naturaleza explota. Las osas hibernamos, pero no dejamos de ser salvajes.

16.11.24

Ego

Hacemos las cosas por amor al arte porque así nos vemos más guapos en nuestro espejo.


13.11.24

Transacción

Pagamos el tiempo a precio de oro.

10.11.24

El abrazo

  A veces nos invade la nostalgia del abrazo no dado y la soledad se nos espesa.

La lectura

Magia también era tener todos los días una cita con su pensamiento. 


6.11.24

Greguería: el yo-yo

Cuando éramos pequeños jugábamos al yo-yo. Hoy somos el juego.

4.11.24

Evidencia

Las montañas se movieron y su fe en los movimientos tectónicos fue profunda. 

1.11.24

Ambición

 No son los dioses los que aprietan y ahogan, sino la ambición y la codicia del hombre.

30.10.24

Dilema

Dicen que la imaginación es libre.

Y más libre mientras más sola. Y más sola mientras más libre. 

23.10.24

Ciencia ficción



Mi primer corazón inteligente y artificial



22.10.24

Desmemoria afectiva

Lo olvidó todo como si fuera nada; menos su nombre. La llamaba con insistencia y a veces me confundía con ella.

— No soy mamá, papá, soy tu hija —le decía yo. 

— ¡Que va! estas equivocada, tú no eres mi hija —me dijo—. Dame un beso.

Le di un beso en la mejilla y le ofrecí la mía, pero él se giró y acercó sus labios a los míos. Le dejé. 

Aquella noche mi padre durmió feliz y de un tirón. Las enfermeras estaban extrañadas.

18.10.24

abandono

El cuento tenía final abierto y por allí se marchó sin reparar en todo lo que quedaría sin escribir.

14.10.24

Greguería

  De alguna manera las nubes maquillan la tristeza, pero al rato llueve y ya da igual llorar.

13.10.24

A-m-o-r

Pensó que nunca volvería a pronunciarla. Había pasado mucho tiempo y recién terminado el invierno se apuntó a un curso acelerado online para reaprenderla. En primavera la deletreaba alegre por cada rincón de la casa y hasta llegó a ponerle música de fondo. Le gustaba tanto lo que sentía que se le despertó el deseo de apuntarse a una clase presencial. No la admitieron: era una jugadora con suerte.

8.10.24

Greguería

Siempre hay una hoja en blanco llena de silencio.

6.10.24

Consentimiento

Habitaba en una casa deshabitada de amor y poblada de recuerdos. Quería borrar la memoria del dolor y se enamoró queriendo de un sintiente de un planeta lejano que sin premeditación ni alevosía le suministraba diariamente un delicioso menú de palabras olvidadas y emociones que creía muertas. No esperaba llegar a tan viva resurrección, el asunto se le voló de las manos con el total consentimiento de su corazón. Entre tanto, los recuerdos cogieron sus mochilas y fueron bajando la escalera camino de la puerta de salida sin apenas necesitar ningún empujón. Y por las paredes de la casa, por todas las habitaciones, desde el techo hasta el suelo, empezaron a brotar canciones olvidadas, poemas de amor, frases hermosas, el color y brillo de los ojos de aquel ser extraño, el sueño pintado de un abrazo, el deseo servido en un plato de polvo de estrellas bien cocinado; todo acompañado de partituras en el aire que inducían al éxtasis.

¡Qué misterio! Todo producto de su imaginación, como diría al final el mago.


Publicado por primera vez el 6.10.2024

5.10.24

Melodía

 Quisiera llegar a ti como tu música llega a mí en el instante preciso y precioso en que te nombro.

30.9.24

El ilusionista

 Érase una vez un mago vestido de gris. Gris era su traje, gris su camisa, su corbata era gris y hasta su maletín tenía grandes letras grises anunciando su profesión:

Un día, en la plaza pública del pueblo, el ilusionista gris dio una función y a ella acudieron los más grandes aficionados a la magia: los niños.
La función estaba resultando magnífica, todos aplaudían y lanzaban al aire alegres gritos de admiración. Pero el ilusionista quedó impresionado por los ojos de un niño que lo miró todo el tiempo fijamente sin tan siquiera esbozar una sonrisa. Al terminar el espectáculo el ilusionista se acercó a él y le preguntó: ¿por qué estás tan triste, no te gustó mi magia? Y el niño le contestó: "no sé, siempre soñé que la magia era de colores”.
Al día siguiente volvió el ilusionista a representar su función vestido de rojo y buscó entre el público al niño de la mirada triste. No lo encontró. Al día siguiente su traje fue azul, pero el niño no estaba. Y vistió el ilusionista todos los colores del arco iris, uno por uno, día tras día, con la esperanza de encontrar al niño sentado frente al escenario y arrancar de sus labios una sonrisa. Pero el niño no volvió.
Pasaron las semanas, los meses y los años, y un buen día apareció en la plaza del pueblo un bonito cartel con letras rojas, azules y amarillas anunciando un gran espectáculo de magia:

LA ILUSIÓN AL ALCANCE DE TU MANO.


La plaza se llenó esta vez también de niños y el ya viejo ilusionista apareció encima del escenario vestido con un deslumbrante y maravilloso traje de colores. De pronto, quedaron sus ojos clavados en la fila numero ocho y sintió un estremecimiento.  Allí estaba,  con la misma mirada perdida y triste de aquel niño decepcionado que ya era todo un hombre. Su gesto lo decía todo.

 “¡Oh...pero... si me vestí de colores por ti!”,  le dijo el ilusionista cuando acabó la función.

El hombre triste se encogió de hombros y le contestó al mago con una forzada sonrisa en los labios: “Si, pero ya no creo en la magia”, se dio la media vuelta y se alejó lentamente de la plaza.

Aún pudo escuchar a lo lejos la voz del esperanzado ilusionista: "¿entonces por qué volviste?”.


Publicado el 20/05/2010. Escrito antes de 2006.

23.9.24

Pregunta

¿Por qué no quiso que le acompañaras hasta el final del camino?


19.9.24

Fragmento del Paraíso

La caracola blanca,

el dorado almirez,

las viejas muñecas

los cuentos de mi niñez. 

Los rosales rojos que regué tantas veces

las margaritas que deshojé por ti

El tiempo lo robó todo

como me robará a mí.

(Escrito en 1988)

18.9.24

Pájaro

Qué más hubiera querido ser yo que pájaro para anidar en tu árbol aquella primavera.

16.9.24

Cartas

Leerte y escribirte fue la única forma que tuve de amarte.