El reloj marca la hora de costumbre,
en la mesa se miran de paso.
Las palabras gastadas suenan huecas
y todos los días parecen lunes.
Se repiten los besos aprendidos,
las preguntas sin ganas de hablar.
Se sonríe por no romper el día,
se finge normalidad.
Duermen al lado de un cuerpo
que ya no sabe abrazar
en el espacio que queda
el vacío no se va.
Siempre se va pronto,
siempre llega tarde,
el tiempo es buena excusa
para no quedarse.
Y no es un día,
ni una estación
es no sentir la vida
es sentir el desamor.
No les cubre el mismo cielo,
no les salva la misma fe.
ni sienten el mismo miedo.
ni la misma forma de caer.
Se apaga la luz del día
No queda nada que fingir.
La verdad se sie
nta en la cocina
y sabe decidir.
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