Humor propio: mis greguerías

La p es la letra más puntual: siempre llega en punto.

El sueño de las letras es formar una palabra con todo el abecedario.

Una novela es el sueño de un libro en blanco.

Mensajes para Bécquer:
Ya no caben más suspiros en el aire, hay demasiados huracanes.
El amor cuando se olvida… se va… a paseo.

Mensaje en una botella para un alcohólico: prohibido abrir la botella.

El sol esta celoso de Ese toro enamorao de la luna.
Se comió la sopa de letras y se quedó sin palabras.

Quien no llora, no mama y quien no mama llora de hambre.

La paloma de la paz se ha vuelto loca: sufre desdoblamiento de personalidad.

En el principio, las palabras congeniaron con las piedras y se inventó la escritura.

Había una vez un grillo que se llamaba José: era un Pepito grillo.

La infancia es la magia del tiempo; la vejez, el descubrimiento del truco.

El pingüino se vistió para bailar un vals, pero no tiene dotes.

El camaleón es feo, pero tiene mucho estilo: se cambia de traje según la ocasión.

El niño quiere ser piloto porque su abuelo está en el cielo.

El caracol va despacio porque no necesita llegar a su casa.

Una oveja es una cabra bien abrigada.

Una cabra sueña con ser oveja y se va a una peletería.

La leche y el café se reunen a la hora del desayuno.

La leche y el café se han reunido a la hora del desayuno. Han decido aparcar sus diferencias y volver a reunirse a la hora de la merienda.

Los corderos son lobos disfrazados.

En la última página, el libro puso fín y se quedó sin palabras.

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