Un aroma
fino y penetrante, perfecto en su intensidad, viene a inundarme las horas de mis nuevos días. Un regalo
para la memoria, que tiene almacenado el recuerdo de la esencia de olor tan
delicado.
Huele a
sentimientos milenarios. A canción de cuna de
Yo lo he
soñado: mis sueños tenían este olor de jazmín recién cortado con que te llenas
las manos a manos llenas. Lo he dibujado con estos mismos garabatos del abecedario que desde niños
llamamos letras. Y lo he cantado en mis canciones más secretas. Tiene un ritmo
poderoso, pero lento y acompasado. Sin miedo, sin estridencias, sin
altisonantes notas que rompan la armonía que guarda la verdadera belleza.
Y ahora,
está aquí, en el aire.
Escrito en 1999
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si no tienes cuenta de Google puedes dejar, si lo deseas, tu nombre en el texto de tu comentario.