Los tres teníamos veinte años.
Una ventolera de levante le calentó la cabeza con chismes de comadres, confundió los celos con el amor, la cogió del brazo de mala manera y la empujó al mar. La ola la arrastró.
La encontraron muerta y él se suicidó.
No sé qué hago yo aquí todavía, parado frente a la playa.
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