Toda la vida
has tenido una doble vida.
Una caminaba contigo
por calles de luz,
otra se desplegaba
detrás de tus párpados
como un mapa secreto.
Si un juego quedaba inconcluso,
la noche lo recogía
entre sus dedos
y terminabas de jugarlo
sobre un tablero de sombras.
Si el invierno te encerraba
entre muros helados,
el sueño abría un océano,
las olas pronunciaban tu nombre
y el sol se posaba en tu espalda.
No se de qué te quejas
Si leías amores que no eran tuyos,
al dormir alguien tomaba tu mano
como si los libros hubieran aprendido a quererte.
No dormías la vida
la tejías en dos hilos paralelos.
No sé de qué te quejas
vida mía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Si no tienes cuenta de Google puedes dejar, si lo deseas, tu nombre en el texto de tu comentario.