Epílogo del Génesis

 
 
Al abrir los ojos, vio, Dios, un mundo sin hombres y se dio cuenta de que había descansado demasiado tiempo.
―No importa: ahora está perfecto― pensó. Y volvió a dormirse, ya, para siempre.

3 comentarios:

Raquel Bazán dijo...

Muy bueno!!!

Alejandro Mulkay dijo...

Me interesa tomar prestado este texto para utilizarlo como introducción en uno de mis ensayos. Quiero saber si me lo permites y si me autorizas a copiarlo y citarlo como tuyo. Saludos cordiales,
alejandromulkay.blogspot.com

Nicolás Jarque dijo...

Eso sí que es un descanso eterno, espero que más ficcionado que real.

Buen micro.

Saludos.