El baño de plástico era la realidad, lo cotidiano. Pero lo que yo vi en la fotografía era otra cosa: un planeta azul suspendido en el espacio. En un espacio negro. El negro no existía antes de la foto.
De eso se trataba. De inventar una nueva realidad. Era 2008.
Más tarde, empecé a escribir en el Blog de forma esporádica. Y sin darme cuenta, hice lo mismo: tranformar la realidad poniendo el foco en otro sitio. Desviando la mirada.
Y no me olvidé de mi planeta. Le añadí un punto de luz.
Mi planeta me inspiró nuevas ficciones. Ficciones en busca de otra realidad. Algunas buenas y otras malas. Y una muy buena: me enamoré del punto de luz.
Ahora tengo una ficción perfecta: muy alejada de la realidad. En otro universo.
Y el Universo es complejo.
Es 2026.

Planeta azul y el universo negrísimo... ese universo desconocido es donde guardo la poca esperanza que atesoro.
ResponderEliminarLa imaginación es un don que hay que liberar y dejar que vuele por donde le apetezca.
Tengo mis dudas. La realidad es muy tozuda.
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