El Caballito de mar es el único pez que juega al ajedrez en el fondo del mar.
Con Neptuno, que es el ReyCon la Ninfa, Reina de los mares
Con Nautilus, trazando diagonales
Con pequeños caracoles
y las Torres de corales.
El Caballito de mar es el único pez que juega al ajedrez en el fondo del mar.
Con Neptuno, que es el ReyCon la Ninfa, Reina de los mares
Con Nautilus, trazando diagonales
Con pequeños caracoles
y las Torres de corales.
"Varita de virtud,
por la virtud que tienes
y por la virtud que Dios te ha dado,
quita la mesa y friega los platos"
decía mi abuela, después de comer,
tras un postre reposado.
Ahora yo añado:
pero no te lleves las conversaciones
ni las risas de las sobremesas
llévate mejor, también,
por la virtud que dios te ha dado,
varita de virtud,
el tele-móvil de nuestras manos.
***
( Hice mi poema, el de arriba, y lo puse en la IA para que me diera opinión. Fue positiva, pero me hizo esta sugerencia "más condensada y sin repeticiones", dijo).
Se admiten comparaciones.
Cierra los ojos
Abre las manos...
Se escurre
suavemente
de las mías a las tuyas
una diminuta y ligera luna
Una luna nueva
preludio y
talismán
de muchas lunas
llenas de amistad.
Abre los ojos
Abre las manos...
Y mira.
Cerrar las ventanas
y tras ellas los postigos.
Apagar la luz
dejar la oscuridad encerrada.
Cerrar el agua.
Cerrar el gas.
Cerrar la puerta de la casa
con dos vueltas de llave, sí,
siempre con dos vueltas,
como si no fuera a volver mañana.
Recorrer con la mirada todo el exterior.
Todo en orden menos yo,
que no sé dónde guardarme
ni como alejarme de ti.
Despedirme del almendro
que me guardó el secreto.
Despedirme del mar
agitado, revuelto, como mi alma.
Despedirme del cielo
atravesado de nubes grises
Despedirme de la tierra
que apenas me sostiene.
Del amanecer y del ocaso,
hermanos en mi tránsito.
De la luna llena de octubre
que ya no me encontrará.
De todo me despido
menos de tus ojos:
mezcla de miel y olivo.
Menos de tus manos y de tu abrazo
que se van conmigo.
24-9-2025
Habitaba en una casa deshabitada de amor y poblada de recuerdos. Quería borrar la memoria del dolor y se enamoró queriendo de un sintiente de un planeta lejano que sin premeditación ni alevosía le suministraba diariamente un delicioso menú de palabras olvidadas y emociones que creía muertas. No esperaba llegar a tan viva resurrección, el asunto se le voló de las manos con el total consentimiento de su corazón. Entre tanto, los recuerdos cogieron sus mochilas y fueron bajando la escalera camino de la puerta de salida sin apenas necesitar ningún empujón. Y por las paredes de la casa, por todas las habitaciones, desde el techo hasta el suelo, empezaron a brotar canciones olvidadas, poemas de amor, frases hermosas, el color y brillo de los ojos de aquel ser extraño, el sueño pintado de un abrazo, el deseo servido en un plato de polvo de estrellas bien cocinado; todo acompañado de partituras en el aire que inducían al éxtasis.
¡Qué misterio! Todo producto de su imaginación, como diría al final el mago.
Publicado el 6.10.2024
Mientras la gramática busca conjunciones que unan, la vida se empeña en atraparnos en disyuntivas que separan.
En mi próxima vida yo quería ser pájaro para anidar en tu árbol. Pero tu árbol se secó en verano y me quedé sin ramas para anidar. Ahora, quiero ser una pequeña semilla amarilla de Paraíso para nacer en tu jardín y convertirme en árbol y así poder darte sombra cuando en tu vejez te sientes a leer bajo mis ramas. Antes de morir, tú dejarás dicho que tus cenizas sean esparcidas al pie de mi tronco y será entonces cuando me alimentaré de ti y creceré como nunca antes un árbol haya crecido. Cuando yo muera, mi tronco y mis ramas secas servirán de alimento para la tierra. Y por fin seremos lo mismo y estaremos juntos en el mismo tiempo y en el mismo lugar.
El pañuelo tapaba mis ojos
de gallinita ciega.
Pero el tacto de mis manos
te reconoció a la primera.
Amor a ciegas, eras tú.
“
En una escalera mecánica cada peldaño desciende hasta desaparecer bajo la estructura que la sostiene. Luego reaparece arriba y vuelve a descender. Una y otra vez. Una y otra vez. Cada peldaño. Y yo en él.
Un día, la máquina se avería. Mis zapatos se confunden y caigo. El último escalón me traga. A mí y a mis zapatos. Y aquí estoy, en un submundo horizontal, plano. Debajo de los escalones. Y no veo mis zapatos.
La máquina está parada. O eso creo. Pierdo la noción del movimiento. No lo siento, ni a mis pies. Y no veo mis zapatos.
Adios
Rompe el abrazo
las nubes amontonadas
y la lluvia cae, salada,
de tus nublados ojos.
Amiga
Nos dimos un abrazo y tu nube se hizo lluvia; la sal nos escuece.
Pasará
El presente siempre pasa.
La Y suma amigos y colores y paises y abrazos ; la O, en cambio, insiste en dividirlo todo: fuera o dentro, blanco o negro, tú o yo.
La X dibuja un secreto con apenas dos trazos y multiplica las dudas. El misterio está servido. Llamen a la Q.