El camino es un hilo
de polvo y latidos,
las huellas de mi corazón
se hunden en la tierra.
Me detengo en un recodo
el eco del agua me susurra
me dejo envolver
por su liquida melodía.
Los pájaros incendian la tarde
afilo el oído
es un rumor vibrante
la ráfaga viva del tiempo.
Y me dejo llevar.
Sobre mí el cielo cae
las estrellas titilan
con un murmullo de luz.
La luna sube lenta
derramándose en la noche
abro los ojos de par en par
y todo está bien.
La emoción me colma
cierro los párpados
y sé que quiero quedarme.
Extiendo la tienda
clavo mis certezas en la tierra
ajusto mis vientos
tenso mi lona.
Este es mi refugio
y aquí voy a quedar.
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