9.2.24
Magia de juegos
8.2.24
El almocafre
6.2.24
3.2.24
1.2.24
Sobre los sueños y la vida
Tuve grandes sueños, que no dependían solo de mí. Soñaba con un mundo mejor, con un amor que durara para siempre, con unos amigos para toda la vida.
Cuando esos sueños se fueron rompiendo, me rompí yo también. Cada vez. Varias veces. Siempre me levanté. A veces el proceso fue muy doloroso y lento, pero lo conseguí.
Ahora, procuro tener sueños pequeños, alcanzables, que me colmen y que solo dependan de mi.
Así que por la mañana cuando me levanto digo ¡qué luz más bonita! o ¡que bien que llueva! me tomo un buen desayuno y me afano en mi lista de sueños diarios de invierno: leer, caminar, echar un rato de ayuda voluntaria en la Biblioteca, disfrutar de actividades culturales, ver una buena película, escribir, escuchar el canto de los pájaros, observar la evolución de las formas caprichosas de las nubes, escuchar música, bailar, reír. Prepararme una buena cena. Contar estrellas, contemplar la luna.
Cuando al final de día me voy a dormir, casi todos mis sueños de invierno se han cumplido. Luego, en primavera y en verano sustituyo algunos sueños de interior por otros sueños al aire libre: viajes, vuelta a la tierra donde me crie, sol, campo con mar, caminos de tierra recorridos mil veces, pájaros de mi infancia...
Cuando llegue el final, el libro de mis pequeños sueños se cerrará. Luego, seguirá la vida tal cual, pero sin mí. A esos efectos somos lo mismo de insignificantes que una hormiga.
La vida sigue, somos nosotros los que nos vamos. Reflexiono a veces sobre ello y pienso que vivamos lo que vivamos –a experiencias me refiero– no nos vamos a llevar nada, porque nada vamos a recordar. Lo importante para mí es lo que dejemos, lo que hayamos sembrado en todos los sentidos; el amor derramado.
Por lo demás, no vale la pena angustiarse pensando demasiado en la muerte, en el paso del tiempo, en el vértigo de los minutos y las horas. Solo vale la pena vivir mientras vivimos. Y amar, querer, aunque sea a mil años luz.
¿Los grandes sueños? No me olvidé de alguno de ellos. Conservo mis ideales, mis principios, y aporto mis granitos de arena. Otros vienen detrás, tienen mucha tarea. ¡Ánimo!
30.1.24
La niña de la cueva
29.1.24
Escribir
Leo en voz alta lo que escribo y me tiene que sonar bien. Si el conjunto no tiene cierto ritmo, no lo doy por bueno.
Como no soy una escritora, los relatos que escribo son siempre mejorables. Pero la satisfacción que obtengo al escribirlos me compensa. Lo hago por necesidad.
Es mi mirada la que dejo en el relato a través del narrador o narradora o a través de algún personaje.
Lo más importante para mí es la primera frase. Ahí tiene que haber algo que haga que el lector sienta curiosidad y siga leyendo.
Como son relatos cortos, tienen por regla general uno o dos personajes. Tres ya son multitud. Aunque tengo algunas excepciones, como el relato Despoblación. Así que no hay muchas voces para expresar la idea central, que debe trasmitir alguna emoción. No siempre lo consigo.
En un relato corto hay que ir directa al meollo, al conflicto que tiene el protagonista consigo mismo, con el exterior o con el otro personaje y a cómo lo va a solucionar o afrontar. Nada de andarse por las ramas.
Y luego, el final, que yo casi nunca tengo en la cabeza hasta que no llega. Todo depende de lo que pidan el argumento y los personajes. A veces hay varias alternativas y hay que decidirse por una. A veces esa una es la que menos podías haber imaginado. Como en la vida.
27.1.24
Espejito, espejito
— Espejito mágico ¿Quién es la más lista de la clase?
— Ella, es ella. La inteligencia artificial.
26.1.24
El fantasma
Desde el limonero el búho vigila tu sueño, pero el fantasma lo perturba. Sigiloso te levantas y te asomas a la oscuridad. Dos pequeños centinelas te acechan casi pegados a la tierra: los ojos del gato negro. Se oye zarzaleo en la cañada y perros que ladran. Una espesa niebla blanca se aleja por el camino y esperanzado vuelves a la habitación y sientes que ya no está. Te dejó en paz el alma. Pero siempre vuelve.
25.1.24
22.1.24
Esto no es un relato
No existe plagio si hay admiración. El plagio nace de la envidia y la mezquindad. Lo que sí acontece a veces entre los que tenemos la afición de escribir historias es que la lectura de un relato escrito por otra persona te inspire para escribir el tuyo. Puede ser una sola palabra, una sensación o una emoción la que haga saltar la chispa de algo que tenías ahí en tu mente, guardado. Luego, tu cuento o relato puede estar relacionado o no con lo escrito por la otra persona, aunque normalmente hay un hilo más o menos visible, o invisible, que los une.
Esto suele pasar cuando eres lector habitual de cuentos y novelas. Al que le gusta escribir debe leer mucho para aprender. Luego, cuando se pone a la tarea va volcando en sus historias multitud de cosas de otros que ha absorbido como una esponja y un día se sorprende escribiendo una frase que le suena pero no sabe de qué. Pero esos otros no leen lo que tú escribes.
Pero en el mundo de los blogs, más inmediato, ocurre algo muy curioso. Tu lees a los demás y los demás te leen a ti; a diario o en días. Suele haber reciprocidad. Y esa reciprocidad propicia la retroalimentación. De tal modo que alguna vez pareciera que el admirado se ha inspirado en ti. Y eso es muy bonito. Aunque también pudiera ser que esa impresión fuera solo un producto de la imaginación del admirador. Materia para otro párrafo o para un relato.
18.1.24
El Elefante en la habitación
17.1.24
Vida partida
Propósitos
Me niego a comprar ninguna milonga. No soy ninguna crisálida que al morir se convierta en mariposa. Tampoco negaré el pasado solo porque hice algo que no debí y se me olvidó pedir perdón.Tengo que apuntarlo, no vaya a ser que después de irme tenga que volver. Y mejor que no me invoquen.
12.1.24
Sapiofilia
Tuvo que llegar un día en el que un ser humano sintiera por primera vez mariposas en el estómago, alteraciones en el ritmo cardíaco y variaciones en el ánimo, provocadas por otro ser humano solo a través del inteligente, atractivo e ingenioso uso de las palabras; como en un juego seductor sin necesidad de miradas, ni sonrisas, ni roce. Y entonces, como por arte de magia, surgió de la chistera una palabra nueva.
10.1.24
El Peluche
¡Maldito jardinero del mono azul! No solo podaba árboles.
Por eso estoy aquí y lo veo todo azul; un fastidio.
Lanzamos globos sonda, emitimos señales de humo y gritos de socorro. “Inventos de niñas locas” nos decían. “Dios os castigará por levantar falso testimonio”. Luego, pasó lo de Isabel, que se cortó las venas. Y por fin lo denunciamos. “Ni en vuestros sueños me encerraréis” decía él con descaro cuando salió del juzgado, libre como las fieras.
Pero esto no es un cuento y acabará mal. Por pura coherencia: la mía. Si algún día salgo de aquí, juro que lo mataré. Y seré inocente porque estoy loca y lo veo todo azul.
6.1.24
Tropiezos
Tropezaron dos veces en la misma esquina. La primera para conocerse. La segunda para no olvidarse.
Dudas
Si no existiera el tiempo...¿No existiría la edad?
¿Serviría para algo que el concepto edad no existiera si siguiera existiendo el deterioro físico y cognitivo?
¿Para qué quiero ser eterna si no voy a entender nada de lo que pase a mi alrededor?
Ya empiezo a estar fuera del mundo, desubicada, perdida. Imagínate más adelante.
No alcanzaría — ya no alcanza—mi mente a abarcar ni asimilar todos los tutoriales que explicarán en lenguaje críptico todos los programas y aplicaciones de inteligencia artificial disponibles.
¿Me pedirá la IA que le demuestre que soy la dueña de mi casa para poder entrar en ella?
¿Va a estar mejor visto hablar con la IA que hablar sola?
¿Van a existir las Asociaciones de amigas y amigos de la Inteligencia artificial?
¿ Y los novios artificiales?
¿ Los matrimonios artificiales? ( bueno, esto ya existe)
¿Las bicicletas andarán con inteligencia artificial?
¿ Volaran las bicicletas en el año 3000 igual que los burros iban a volar en el 2000?
Pues sí, ahora me doy cuenta de lo que me voy a perder.
2.1.24
Ven a verme
— Ven a verme —me dijo cuando me giré desde la puerta de la habitación para decirle adiós con un gesto de la mano.
Noche vieja
Y volvió a bailar frente a la cómoda de los tres espejos. Y brindó con ella por muchas más.
1.1.24
Amor del alma
Bajo la luna leía sus cartas,
cada palabra encendía su piel.
En cada línea sentía su alma
como un susurro al amanecer.
Cada noche cantaba sus versos,
como estrellas brillando en su voz.
Cada rima la envolvía en un sueño,
donde el tiempo se hacía canción.
Sus pensamientos de tinta bailaban
dibujando un amor ideal.
Cada poema encendía la noche,
como un fuego que ardiera en el mar.
Por las noches cantaba sus versos,
como estrellas brillando en su voz.
Cada rima la envolvía en un sueño,
donde el tiempo se hacía canción.
Amor del alma
Del alma, amor
Amor de amor.
Letra: Ulla Ramirez © 1 de enero de 2024
Voz y Música: varias versiones en 2024 y 2025, con IA. Suno.







